“ENCAPUCHADOS” ROCÍAN GAS A JÓVENES AL INTERIOR DE SU CASA

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    Un grupo de al menos 20 jóvenes, entre ellos estudiantes universitarios, denunciaron que la madrugada del pasado domingo 24 de julio elementos “encapuchados” arribaron a su domicilio en el municipio de Villa de Álvarez y les rociaron gas lacrimógeno por las ventanas hacia dentro de su casa.

    Los jóvenes señalaron que estos sujetos llegaron al lugar con domicilio en la avenida Pablo Silva García número 211 en la colonia Burócratas, alrededor de las 2:30 de la madrugada, previo a que varias patrullas de la policía municipal de Villa de Álvarez llegaran minutos antes al lugar, para más adelante empezar a comunicarse por radio y tiempo después aparecer los encapuchados.

    Juan Pablo Sánchez, egresado de la Universidad de Colima y fotógrafo de profesión, afirmó que el día en que se desarrollaron los hechos se encontraban alrededor de 20 jóvenes reunidos en una fiesta, en una casa particular en el domicilio antes mencionado. Aceptó que tenían la música fuerte y que al momento en que llegaron los elementos de la corporación de seguridad, procedieron a bajar el volumen y resguardarse en la casa; sin embargo, aseveró que en ningún momento los policías les explicaron lo que procedería.

    En ese sentido, aseguró que fueron agentes de la patrulla V64 quienes se comunicaron con los “encapuchados”, al parecer solicitando refuerzos mediante el radio, para acto seguido fotografiar los vehículos particulares de los que se encontraban en la fiesta y anotar sus placas.

    Fue entonces cuando varios de los jóvenes decidieron también fotografiar a los policías, donde alcanzaron a identificar el número de la patrulla V64 del municipio de Villa de Álvarez.

    Después de que finalizaron la toma de fotografías y anotaron las placas de los vehículos, dos sujetos vestidos completamente de negro, sin identificación en sus uniformes y “encapuchados”, llegaron al domicilio, ingresaron a la propiedad en el área de la cochera y comenzaron a arrojarles gas lacrimógeno hacia adentro, a través de las ventanas de la casa.

    “Ya no traían el uniforme de la policía de Villa de Álvarez, iban todos de negro, traían chaleco y encapuchados…Yo vi perfectamente a dos acercándose agachados, sigilosos y nunca vimos de qué patrulla o vehículos se bajaron, además de que no traían ninguna insignia ni logo (de identificación)”, detalló Juan Pablo.

    Explicó que al observar que los sujetos se acercaban los jóvenes cerraron las puertas de la entrada con llave y, al momento en que les arrojaban el gas, asustados, decidieron correr hacia el patio de la casa para poder respirar, ya que la sustancia los ahogaba.

    Mientras los encapuchados les arrojaban el gas, los elementos de la corporación de Villa de Álvarez continuaban afuera de la cochera observando cómo se desarrollaba el proceso; sin embargo, no intervinieron en la defensa de los jóvenes ni tampoco les explicaron nada.

    — ¿Podrías describir qué se siente al momento que les arrojan e inhalan el gas?

    — Pues se siente como si molieras chile y respiras chile, te irrita y pues a toser, una compañera no aguantaba y se salió a lavarse, otro al día siguiente se tuvo que poner cosas (medicamento) porque le ardía mucho, te quema toda la cabeza, la espalda y las orejas, todo rojo, incluso a una amiga se le quedó la camisa manchada por el gas…

    No obstante que en el domicilio siguiente también se llevaba a cabo otra fiesta, éste no fue “gaseado” por los encapuchados e incluso afirman que los agentes municipales dialogaron con ellos, aunque no lograron precisar con exactitud sobre qué tema.

    “A ellos no les arrojaron el gas porque la casa de ellos (de los vecinos) está bardeada y la de nosotros no tiene cancel en la cochera, pues se pudieron meter”, señaló Juan Pablo Sánchez.

    — ¿Piensan poner una queja en Derechos Humanos?

    — Pues yo la verdad desconfío mucho de las instituciones

    — ¿Qué es entonces lo que ustedes piensan hacer, más allá de hacer pública su denuncia?

    —A mí me gustaría que ubicaran a los elementos de la patrulla V64 de ese turno y estoy dispuesto a carearme con ellos si es necesario, porque a ellos les pasaron en su cara los encapuchados, ellos deben saber quiénes son y por qué hicieron eso, al actual director (de la policía de Villa de Álvarez) se lo pediría porque eso ya fue un daño directo y nosotros no los agredimos.

    Por otra parte, Fabiola Zavala, de igual forma afectada en aquella ocasión, confirmó lo dicho por Juan Pablo Sánchez y aseguró haber sido testigo de cuando una camioneta blanca, “como la que usan los judiciales”, llegó al domicilio en cuestión después de que los policías municipales hablaban por radio y se estacionaron en el lugar por unos minutos para después retirarse.

    La joven precisó que otro factor de riesgo es que los “encapuchados” no sabían si había menores de edad dentro del domicilio donde arrojaron el gas lacrimógeno y que aún así llevaron a cabo la acción sin mediar palabra alguna.

    “Existía la posibilidad de que hubiera un niño adentro de la casa, pero ellos ni siquiera se la pensaron… a un lado (de la casa) vive una familia y tienen niños pequeños, de cuatro años y el gas fue tanto que hasta los vecinos nos dijeron que les llegó a su casa”.

    Finalmente, Arturo Guzmán González, propietario de la vivienda afectada por el gas, de igual forma constató que los hechos se desarrollaron tal como lo denunciaron los otros jóvenes y resaltó que en el caso de los vecinos, los cuales también tenían fiesta, no ocurrió lo mismo con la policía.

    “Uno de los policías municipales se acercó con uno de los vecinos, pero no pasó a mayores, uno de los vecinos salió e incluso vi que intercambiaron palabras pero a ellos no les arrojaron gas”, abundó.

    Indicó que posiblemente la estrategia era que los jóvenes salieran del domicilio y detenerlos una vez arrojado el gas, ya que tiempo después de que se retiraron los agentes policiales algunos jóvenes salieron y fueron detenidos por éstos para ser interrogados, aunque después los dejaron libres.

    El joven Guzmán González se dijo preocupado y temeroso por su seguridad después de la irrupción de los “encapuchados” a su domicilio, debido a que “son los agentes que he visto en el periódico o en la calle cuando hay algo grave o contra los narcos…ese tipo de policía es la que yo visto en fotografías cuando hay algún muerto o contra los narcos y nosotros de ninguna manera somos eso, somos estudiantes algunos de la Universidad de Colima y de la de Guadalajara y también trabajamos”.

    Finalmente, hicieron un llamado a las autoridades locales, como estatales, para que se investigue el caso, ya que según explican el actuar de los policías y de los agentes no identificados en nada se relaciona con lo que argumenta la corporación villalvarense, de ser la “mejor policía” y capacitada en derechos humanos.