Bitácora Reporteril
Por: César Barrera Vázquez
Desde el oficialismo se ha querido instalar la narrativa de que en el PRI y el PAN todavía no existen perfiles definidos rumbo al proceso electoral de 2027. Sin embargo, como en la frase de Juan Gabriel: lo que se ve no se pregunta. Así, la realidad política muestra otra cosa: ya hay actores claramente delineados y con posicionamiento suficiente para encabezar las candidaturas más importantes en la próxima elección.
En el caso del PRI, el nombre más visible y con mayor respaldo interno es el de Mely Romero Celis. No sólo cuenta con el apoyo del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor, sino que además mantiene presencia territorial y estructura política en el estado. Prueba de ello fue el recibimiento que tuvo recientemente durante la asamblea de Defensores del Pueblo, donde quedó de manifiesto el respaldo de buena parte de la base priista.
Y no se trata únicamente de posicionamiento político. Mely Romero llega además con trayectoria administrativa y legislativa comprobada. Como subsecretaria de la SAGARPA impulsó programas de gran alcance para el sector rural y, durante su paso por el Senado de la República entre 2012 y 2014, respaldó la consolidación de organismos autónomos constitucionales que fueron fundamentales para garantizar derechos y libertades, como el INAI, hoy desaparecido en medio de la regresión democrática impulsada por Morena.
Por otro lado, en el PAN el perfil más consolidado es el del alcalde de Colima, Riult Rivera Gutiérrez, quien mantiene respaldo al interior de Acción Nacional y una presencia política creciente desde la capital del estado. Su posición institucional y nivel de exposición lo colocan naturalmente como uno de los principales perfiles competitivos rumbo a la gubernatura.
Así, guste o no al oficialismo, todo apunta a que Mely Romero y Riult Rivera —si no es que ambos desde sus respectivos partidos— serán protagonistas centrales de la contienda del 2027. Y ahí aparece otro elemento clave: la necesidad de construir un frente amplio opositor.
Porque cualquier alianza real que pretenda competir contra Morena tendrá necesariamente que tomar en cuenta al PRI. Hoy, conforme a distintas mediciones, el PAN aparece como tercera fuerza política en el estado, debajo del tricolor, mientras Movimiento Ciudadano ocupa un cuarto lugar.
Esa es la realidad electoral. Por eso cualquier negociación política seria debe partir de los números y no de prejuicios ideológicos o filias personales. Ir divididos sólo beneficia al oficialismo, que precisamente teme una alianza opositora competitiva capaz de equilibrar el escenario político rumbo al 2027.
Dos puntos.
En política los ataques suelen revelar más preocupaciones que fortalezas. Y si desde el oficialismo han comenzado a concentrar críticas contra ciertos perfiles opositores, quizá no sea casualidad: en política normalmente se le tira a quien realmente consideran competitivo.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

