Por: Manuel Olvera Sánchez
La informalidad laboral es una característica de aquellas economías, en las cuales en esos países los niveles educativos son realmente bajos y que deriva en consecuencias como mayor pobreza y falta de oportunidades de un empleo formal, lo cual desencadena en la mayoría de los casos por los bajos ingresos que obtendrían al estar dentro de la formalidad.
Hoy vemos cómo los altos niveles de informalidad en nuestro país forman parte de aquellos errores llevados a cabo por la economía mexicana, lo anterior propicia que todo este tipo de trabajadores carezcan de seguridad social, por lo cual comprometen en gran medida, su futuro y el de las generaciones venideras.
La informalidad laboral en nuestro país, desafortunadamente afecta en gran medida a varios sectores de la sociedad mexicana, entre los que destacan: las mujeres, las personas que cuentan con mayor cantidad de hijos, aquellas que cuentan con un nivel escolar muy bajo, aquellas que trabajan por su cuenta entre muchas otras más. Una característica de aquellas personas que se encuentran dentro del empleo informal es que sus ingresos son prácticamente muy bajos y según estadísticas en promedio les alcanza para adquirir 1.5 de lo que es una canasta básica en contexto urbanos.
Los resultados respecto a la informalidad en nuestro país son completamente desafortunados ya que su comportamiento ha ido en aumento, tan solo en el año 2005 existían 24.5 millones de trabajadores en la informalidad, que comparado con el año 2024 observaremos como 32.4 de millones de personas encuadraron en este campo laboral de la informalidad.
Una realidad es en el sentido de qué si la informalidad ha estado incrementándose, obedece entre muchas otras razones porque la pobreza está creciendo. La informalidad es un mal de dimensiones extremadamente dañinas para cualquier gobierno ya que reduce la productividad y los ingresos fiscales para el Estado mexicano se ven mermados, lo anterior es un mensaje que la misma informalidad exige políticas fiscales que impidan el estancamiento de la economía mexicana.
La informalidad de nuestro país representa más del 50% de la población realmente ocupada, lo cual las estimaciones que se hacen respecto a este fenómeno giran en torno al enorme tamaño que representa para la economía mexicana al grado de considerarse cercano a un 25% del producto interno bruto. Todo lo anterior es el resultado, entre muchas más causales como el incremento al salario mínimo y las modificaciones respecto a los días de vacaciones y a la reducción en las horas de la jornada laboral.
El gobierno Federal para el presente año anunció un incremento del 13% en el salario mínimo general, que, si bien es cierto, esto viene a fortalecer del poder adquisitivo de las familias mexicanas, también deriva en elevar los costos de producción de muchas empresas, lo cual les impide soportar el incremento salarial, por lo tanto, se genera una reducción del empleo. Lo anterior deriva que muchos de estos trabajadores sean despedidos optando por la vía de la informalidad, debiendo destacar que algunas de estas empresas han llegado al grado de cerrar operaciones o mudarse a la informalidad.
Y no es por demás preocupante este tan cacareado anuncio del 13% al incremento salarial ya que los grandes expertos en asuntos financieros han alertado al gobierno mexicano, en el sentido de que las expectativas de deuda pública para el año 2027 serán de una dependencia del 60% del producto interno bruto, lo anterior claro que traerá consecuencias en la economía, ya que la informalidad laboral deriva en afectaciones a la recaudación federal y a eso se le suma que la estructura fiscal ya no da para más.
Vale recordar cómo tan solo en el año 2025 se dio una pérdida histórica de empresas afiliadas al Instituto mexicano del seguro social, totalizando la cantidad de 25,667, empresas desafiliadas de esta institución. La administración Federal deberá estar preocupada, ya que tan sólo de enero a noviembre del año 2025, el INE reportó que la población ocupada de manera formal de creció en 441,742 personas, mientras que las que se encuentran en la informalidad aumentaron 962,385.
Desafortunadamente para nuestro país, la Presidenta Claudia Sheinbaum no ha podido sacudirse esa visión de gobierno heredada por el anterior presidente de la República, le ha demostrado demasiada
lealtad a su tutor, lo que debería hacer a la brevedad posible, es romper el cordón umbilical que la ata al mascupano e imprimir un nuevo estilo de gobernar con la marca propia de ella como investigadora.
Lo cierto es que la economía nacional se sigue manejando como en los años setentas u ochentas, en aquellos años en los que el discurso era una cosa y la realidad otra; parece que el común denominador del actual gobierno es como la de aquellos años, conducirse bajo la mentira.
¡MÉXICO, HAZ MEMORIA!
La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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