Meditación Literaria
Por: Oliver Reyes Valencia
El suspiro: un momento confuso de admiración, emocionalmente profundo, un estado al que se llega sin
aviso, donde el alma parece detenerse por un instante.
¿Qué nos lleva a él?
¿Dónde se encuentra algo tan valioso para uno mismo como para ser capaz de provocar un suspiro?
Ese instante de calma que nos trae al presente, como un sueño que, sin darnos cuenta, se vuelve real, llega acompañado de una sonrisa de oreja a oreja.
El entorno fluye, el cuerpo se aquieta, los problemas se disuelven por un breve momento, has suspirado entonces.
El aire va y viene; nunca se detiene. A veces sobra, a veces falta, volverá a ti para tener más suspiros ya que siempre nos habita.
En un suspiro se expresan muchos sentimientos. El aire que sale de nosotros viaja hacia el árbol y regresa a todos, sin pertenecer a nadie.
“El suspiro del aburrido, del enamorado y del cansado suenan igual, pero no pesan lo mismo”
Un suspiro que no se busca, y es ahí donde nace su mayor emoción:
la situación que conduce al suspiro sin haber sido provocada.
Respiramos como respira el árbol, el mismo aire frío del amanecer, donde todo empieza y nada se posee.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

