El papel que juega un padre en la vida de su hija y la manera en que influye en su vida adulta, según psicoterapeuta

0

CN COLIMANOTICIAS

México.- La genética y la crianza juegan un papel fundamental en nuestra personalidad y desarrollo. Padre, madre, hermanos y familia, todos, juegan roles que nos van a moldear nuestra identidad y a causar una gran influencia en nuestras formas de relacionarnos con los otros. 

Hoy vamos a conversar acerca de una diada que resulta ser de gran significación en la vida de las mujeres: La relación padre-hija y su influencia en la vida adulta y, especialmente, en las relaciones de pareja.

Es evidente que lo que aquí hablemos no es una regla infalible, pero sabemos que hay ciertos patrones que se repiten entre distintos modelos de relacionarse.

¿Qué es un padre?
De entrada podríamos dividir la figura paterna en 3 partes.

Persona: Quien fué tu padre biológico (el nombre y persona).

Rol: Quien ejerció ese rol (pudo haber sido el padre biológico u otra persona).

Función: Quien tomó activamente el papel del padre y sus funciones en la vida de la hija (que pudo ser el mismo o distinto al biológico y a quien ejerció el rol).

De hecho una mujer o una familia entera podrían haberse hecho cargo de las funciones del rol paterno.

¿Cuáles son las funciones del rol paterno en general?
No son exclusivas del rol paterno, pero sí principales en él; sin embargo, como ya dijimos, estas funciones pueden ser ejecutadas por alguien distinto al padre biológico e incluso por más de una persona.

Proteger, contener, guiar, proveer, educar, amar.  Ofrecen seguridad.
Se hace cargo del mundo exterior (a diferencia de la madre que lo hace del interior) (Caminar, aprender, tener amigos, etc.)

El impacto en la vida de las hijas
La influencia más significativa empieza entre padre e hija comienza alrededor de los 2 años y dura toda la vida, pero los años críticos (formativos) son de los 2 a los 4.

El papel del padre influye en la respuesta a la pregunta de:
“¿Está bien ser yo?”

Nuestros primeros patrones de apego configuran nuestras expectativas para futuros apegos. Abiertamente y también involuntariamente, nuestros padres nos enseñan cómo abordar nuestras vidas y relaciones; nos enseñan cómo expresar y recibir amor, cómo manejar los desacuerdos, cómo procesar los sentimientos, etc.

Distintos estudios (citamos varios en este texto), corroboran una correlación positiva entre el adecuado ejercicio de las funciones paternas con la buena autoestima y un desempeño académico exitoso en las mujeres.

En sentido inverso, otro estudio encuentra que a mayor sobreprotección paterna hay una más baja autoestima en las mujeres.
Al sobreproteger se ignoran o nulifican las nuevas habilidades de la niña que crecerá con creencias negativas acerca de su autoestima:

«No me van a aceptar en el equipo. No puedo correr rápido. No voy a poder tener amigos, No voy a pasar el exámen, etc.”

La hija se pasará buscando en distintos hombres señales de aprobación o desaprobación en vez de desarrollar sus intereses, potencial y habilidades.

El impacto de una paternidad positiva en sus relaciones de pareja
El padre establece las bases para su modelo de relación con lo masculino en sus vidas, es el primer objeto masculino de amor, da forma a sus percepciones conscientes e inconscientes de lo que puede esperar y lo que es aceptable en una pareja romántica.

Como adolescentes, las hijas que han vivido una función paterna adecuada tienen menos probabilidades de tener relaciones sexuales a una edad temprana o tener relaciones sexuales casuales con diferentes personas. Esto significa que tienen menos probabilidades de contraer una enfermedad, quedar embarazadas o ver seriamente afectada su vida emocional.

Como adultos jóvenes, son capaces de poner límites a cualquier tipo de comportamiento sexual que las haga sentir incómodas. Tienen menos probabilidades de tener relaciones sexuales con hombres que apenas conocen o tener relaciones sexuales bajo la influencia del alcohol o las drogas.

No usan el sexo como una forma de comprar amor y llamar la atención.
Tienen relaciones más satisfactorias, más íntimas emocionalmente y más seguras. con sus parejas.

Ante los hombres pueden expresar sus opiniones honestamente, afirmarse sin ser agresivas y mantenerse firmes sin temor a ser rechazadas.
No tienen que adoptar posturas de dominancia o sumisión ante lo masculino.

¿Y si la influencia es negativa?

Ya sea por un inadecuado ejercicio de las funciones y rol paterno (padres negligentes, abusivos o incluso ausentes), las mujeres tienden a tener relaciones más problemáticas con los hombres.

Viven en mundos polarizados y demandantes.

Son demasiado tímidas o demasiado agresivas para pedir lo que necesitan o al momento de intentar resolver problemas.

O se conforman con muy poco o son demasiado exigentes con las expectativas que ponen en los hombres.

Una mujer que que no se siente amada por su propio padre, puede esperar que los hombres le brinden atención, aprobación y adoración infinitas, pero no para sentir amor, sino para acallar la eterna desconfianza y ansiedad que le da la certeza del desamor y abandono inminentes.

Si fueron maltratadas, y no fue tratado de manera terapéutica este hecho, tenderán a elegir hombres agresivos y hostiles, tal como su padre fue con ellas. Esto porque, aunque se reconozca que lo que hizo el padre estuvo mal, es lo que resulta familiar como referente del amor a nivel inconsciente.

Cuando se ha idealizado la figura del padre, el resto de los hombres pueden parecer poca cosa.
Cuando se asume que el rol masculino es el de proteger y proveer, se exigirá que el hombre cuide, mantenga, pague y sirva.  Se crea una dependencia agresiva hacia lo masculino.

Otro efecto negativo puede estar, además de la promiscuidad compulsiva, en sostener el pensamiento de que no se es lo suficientemente buena para un hombre y que él va a encontrar a alguien mejor en cualquier momento y en cualquier parte.  Esto conduce a los celos, la permisividad o la agresividad como una forma de retenerle.

Finalmente se pueden rechazar las demostraciones de afecto y cuidados por sentir que es una forma de burla o lástima, ya que ella se sabe no merecedora genuinamente de un buen trato o de la permanencia y continuidad del amor.

El curioso impacto visual en la elección de pareja

Un estudio realizado en la U. de Durham y publicado en la revista Evolution and Human Behavior por la Dra. Lynda Boothroyd y cols, revela, a través de mediciones faciales, como aquellas mujeres que tuvieron relaciones infantiles muy positivas con sus padres, tienden a elegir hombres con características faciales centrales similares a las de sus padres.

Especialmente en rasgos del área facial central, como la nariz, el mentón y los ojos.

En contraparte, las mujeres que tuvieron relaciones negativas o menos positivas, no se sienten atraídas por los hombres que se parecen fácilmente a sus padres varones.

“En mí todo eso no aplica porque Yo deliberadamente elegí parejas muy distintas a mi padre para no tener que ver con él”.

Es lo mismo. Tu padre acabó por definir tus modelos de relación porque al intentar romper con su modelo o ejemplo, te viste condicionada a cerrar la puerta a los que se le parecían y a aceptar a los supuestamente diferentes, sólo por el hecho de que así los percibiste.

Para poder elegir algo distinto, tienes que haber tenido una gran observación y detalle acerca de la figura a la cual te quieres oponer.  La elección de oponerse sigue siendo una opción basada en el padre.

Por: Mario Guerra

Fuente: Martha Debayle

Anuncios
Compartir