El PAN se cierra sobre sí mismo

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Bitácora Reporteril

Por: César Barrera Vázquez

La verdadera nota de la Asamblea Nacional del PAN no fue la presentación de su nuevo logotipo, sino el anuncio del rompimiento con el PRI y, aún más preocupante para sus propias aspiraciones, su reafirmación como un partido de derecha conservadora, atrapado en una visión excluyente del país.

Bajo el lema “Patria, familia y libertad”, el PAN revive una narrativa que en otros tiempos resultó funcional, pero que hoy contraviene derechos humanos: ¿qué entiende el panismo por familia? Porque, de acuerdo con la Constitución y la evolución jurisprudencial, la familia ya no se reduce a la imagen decimonónica de “papá, mamá e hijos”, sino que abarca un abanico más amplio: familias monoparentales, parejas del mismo sexo, familias extendidas o aquellas en las que los abuelos son el núcleo.

Sin embargo, voces visibles dentro del partido, como Damián Zepeda, parecen negar esa diversidad. Desde su tribuna, excluyen estas configuraciones familiares, lo que contradice abiertamente los principios constitucionales y los derechos humanos, particularmente el derecho al libre desarrollo de la personalidad.

La incongruencia se acentúa con el uso del término “libertad”. ¿De qué libertad hablan cuando no reconocen el derecho a casarse con quien uno elija, a decidir sobre el propio cuerpo o a consumir sustancias bajo un marco legal? Libertad sí, pero limitada; libertad, pero bajo sus condiciones morales.

Al radicalizar su postura, el PAN pierde más de lo que gana. Se aleja de los votantes que aún lo veían como una opción para defender el Estado de Derecho y las instituciones democráticas (muchas de las cuales ayudaron a construir), valores asociados más a un liberalismo moderno que al conservadurismo moralista. En un país cuya pluralidad se impone en todos los niveles de la vida social, esta cerrazón ideológica puede ser su mayor derrota.

Además, la ruptura con el PRI no solo representa una pérdida electoral, sino que genera tensiones con gobiernos surgidos precisamente de esa alianza, como los de Colima y Villa de Álvarez. El panismo ha comenzado a mirar hacia Movimiento Ciudadano, una fuerza política que, paradójicamente, en su origen respaldó a López Obrador y cuyas posturas en muchos temas sociales distan del conservadurismo panista.

Cabe entonces preguntar: ¿a quién beneficia este rompimiento? Claramente no al PAN. El único ganador es Morena, que ve cómo la oposición se fragmenta y debilita justo cuando más necesita cohesión para frenar un proyecto hegemónico que amenaza con transformarse en régimen totalitarista.

Dos puntos

La extinción del INFOCOL representa un golpe directo a los derechos humanos, en particular al derecho de acceso a la información pública. Regresamos a un modelo que hace más de 20 años demostró ser ineficiente. El riesgo inmediato: más opacidad y, en consecuencia, más corrupción.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.