Identificado como el gran fotoperiodista que realizó el registro fotográfico de las protestas de maestros de 1958, del movimiento estudiantil de 1968, del bello rostro de un zapatista con décadas a cuestas, y de la marginalidad y la desigualdad social, Héctor García es motivo de una gran exposición retrospectiva en el Museo de Arte Moderno (MAM).
Con el título de Visualidades Inesperadas, la muestra exhibe parte del acervo de la Fundación María y Héctor García, indicó Magdalena Zavala, directora del MAM.
Al mostrar esta propuesta se da fe de la vocación de este museo que es justamente la revisión de los artistas; en este caso “realizamos un homenaje póstumo a Héctor García”.
En palabras de la curadora Eugenia Macías, la exposición recupera otras modalidades visuales ejercidas por García y que han delineado los ejes de su trabajo.
“Se buscan, más que la documentación de sucesos noticiosos, las particularidades del lenguaje fotográfico en cada una de las modalidades que García desplegó en su obra, matizadas por contradicciones y paradojas de las situaciones mismas, que son elementos emblemáticos de su trabajo”.
A manera de rescate histórico se exhiben algunos de los aparatos fotográficos de su agencia Foto Press-Activa, que funcionó entre la década de los cincuenta y el temblor de 1985 en la Ciudad de México.
Así que al entrar a la sala el espectador se encontrará con algunas de las cámaras fotográficas con las que el artista de la lente capturó imágenes inolvidables, símbolos de la cultura visual.
Hay incluso una tina de inmersión en la que revelaba sus fotografías, además del telefoto con que fotografió al presidente Adolfo López Mateos.
La curadora de la muestra, al hacer una revisión de su propuesta visual, identificó ciertos procesos comunicativos dentro de los temas que le interesó fotografiar, los cuales dieron pauta para los distintos núcleos temáticos en los que se divide la exposición.
Se muestra en primer lugar el tema de “Lo rural y lo local”, donde se abordan las primeras experiencias de García; después se presenta “Urbe e industrialización”, espacio dedicado a cuando el joven nacido en la Candelaria de los Patos, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, optó por dedicarse a la fotografía después de que le regalaron una pequeña cámara.
El rubro “Fragilidad de lo político” se enfoca a su trabajo ya como fotoperiodista; en este periodo capturó las constantes contradicciones sociales. Le siguen los apartados “Retrato: vida diaria, personalidades”, “Experiencia extranjera” y “Uso expresivo de las innovaciones fotográficas”.
Promesa incumplida
La fotógrafa María García, viuda de García, dijo que la promesa realizada por Consuelo Sáizar para la construcción de dos bodegas destinadas para resguardar el legado de su esposo no se cumplió, a pesar de que entregaron la documentación que se le solicitó.
Ahora tocará a la puerta de Rafael Tovar y de Teresa, el nuevo titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, con quien el fotógrafo mantuvo una sólida amistad.
La promesa fue la construcción de las bóvedas y la digitalización del acervo integrado por más de un millón de negativos, transparencias, fotografías y documentos.
“Todo esto resulta muy importantes para la historia de México, porque ningún fotógrafo en el país logró preservar un legado de esta dimensión”, dijo María García.
