El lenguaje del poder y la incongruencia del fracking

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Bitácora Reporteril

Por: César Barrera Vázquez

Después de haber demonizado al gobierno de Enrique Peña Nieto por regular el fracking, hoy el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo se desdice y opta por avanzar en la misma ruta que en su momento fue duramente criticada.

La contradicción no es menor, puesto que refleja el nivel de cinismo y falta de decencia del régimen. Y es que durante años, Morena construyó un discurso en el que el fracking era presentado como una amenaza a la soberanía energética, un atentado ambiental y una política entreguista.

Hoy, ya en el poder, ese mismo discurso se matiza —o se abandona— para dar paso a una realidad que siempre estuvo ahí: la necesidad de mantener la producción energética, aun con técnicas que antes se repudiaban por cuestiones de dogmatismo ideológico.

Eso nos lleva a una conclusión incómoda para el oficialismo: el fracking nunca fue inviable por sí mismo. Fue, más bien, un instrumento de confrontación política. Una bandera útil en la oposición que hoy estorba en el gobierno. Pero la incongruencia no se limita a la política energética. También se refleja en el lenguaje.

El régimen no sólo cambia de postura; cambia las palabras para ocultarlo. El tren no se descarrila: “hay una interrupción de flujo en la vía”. La grúa no colapsa: “se desliza hacia el piso”. El incendio en la refinería de Tula no es incendio: es un “incidente menor”.

La estrategia está en mentir y ocultar la realidad, ya que nombrarla correctamente, sin eufemismos, implica asumir responsabilidades, rendir cuentas, algo que este gobierno y oficialismo no le gusta. Así opera la opacidad: no necesariamente ocultando la realidad, sino reinterpretándola.

El caso del derrame en el Golfo de México es aún más grave. Durante semanas se minimizó el hecho por la misma gobernadora morenista Rocío Nahle, quien incluso adjudicó las causas a fenómenos naturales, descartando cualquier responsabilidad estructural. Fue hasta que la evidencia se volvió inocultable que el propio director de Pemex reconoció que se trataba de una fuga en ductos del complejo de Cantarell.

Por empecinarse en el ocultamiento y mantener la mentira, el régimen morenista perdió tiempo. Tiempo valioso para mitigar el daño ambiental y para proteger a comunidades que viven de la pesca, ya que desde febrero organizaciones alertaron del derrame. Y todo por sostener una narrativa.

Esa es la constante: primero se niega, luego se minimiza y, finalmente, se reconoce cuando ya no hay margen para sostener la mentira. Mientras tanto, el daño ya está hecho. Y lo más preocupante es que este patrón se repite.

Ahí están los megaproyectos: el Aeropuerto Felipe Ángeles que no ha resuelto la saturación aérea y depende de subsidios; el Tren Maya que enfrenta problemas estructurales y financieros; la refinería de Dos Bocas que no cumple metas y ha registrado incidentes fatales, como un incendio en el que murieron cinco trabajadores; el sistema de salud que vendió Obrador como si fuera el de Dinamarca y que está mucho peor que en los tiempos del neoliberalismo; la desaparición de organismos autónomos que debilitó contrapesos y afectó derechos humanos como el del acceso a la información, fundamental para combatir la corrupción. O la reforma al poder judicial que ella misma impulsó que ha sido la principal causa de salida de capitales y falta de inversión privada durante su gobierno.

La lista es larga, ´pero el denominador común es el mismo: decisiones justificadas con narrativa, no con resultados. Al final, lo único que ha sostenido al régimen es la política de transferencias sociales. Un mecanismo eficaz electoralmente, pero cada vez más presionado por la realidad fiscal. Porque los números, a diferencia del discurso, no se pueden reinterpretar indefinidamente.

Dos puntos

Así como ocurrió con el fracking, el gobierno de Sheinbaum tendrá que enfrentar la realidad en otros frentes: reconocer lo que no funciona o sostener una narrativa que, tarde o temprano, terminará por sepultar políticamente a su gobierno.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.