EL HIJO DEL AHUIZOTE

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“PALABRAS EN EL VIENTO Y EN EL TIEMPO”

Por HECTOR JESUS LARA CHAVEZ

Estimado lector, lectora en estos días para quienes creemos en el verbo que se hizo carne, en Jesús de Nazaret, el que revolucionó nuestro espíritu haciéndonos gozar la paz, entender lo que es amar a tu prójimo como a ti mismo, el que nos dijo nadie llegará a mi padre sino es por mí.

Una de sus innumerables enseñanzas que han marcado mi vida es el gran contenido espiritual, filosófico, infinito, de profundo mensaje es El Sermón de la Montaña.

Por razones de espacio escribo solo algunas de sus frases, pero en mi opinión son aplicables tal cual hoy en día.

-Y viendo Jesús a todo este gentío se subió a un monte, donde habiéndose sentado se le acercaron sus discípulos. Y abriendo su divina boca, los adoctrinaba, diciendo: (Según San Mateo)

«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos»

Esta es una de las oraciones más difíciles de entender en el traspaso del tiempo en que lo dijo a nuestro tiempo. En mi opinión Jesús se refirió a la gran pobreza que sufría su pueblo bajo el dominio de los romanos, pero no aceptada como un bien y la riqueza tampoco, sino entendiendo a los “Pobres de espíritu” como seres que no se obsesionan por las riquezas terrenales, que no se aferran a los bienes materiales como único fin de vida, no hay que entender a la pobreza de espíritu como un comportamiento pusilánime es más bien una gran actitud de humildad. Creo fervientemente Jesús nos dijo con esto el ser generoso con los demás, desprendido de la avaricia, humildes y no déspotas “Porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Esto explica porque muchos de los actuales políticos enriquecidos a través del poder son despreciables, déspotas en el puesto político e hipócritas cuando humildemente salen a pedir nuestro voto.

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.

Este es uno de los pronunciamientos más profundos de acuerdo a mi razonamiento, porque nos conmina a buscar nuestro pan de cada día y a luchar por la justicia. Hoy en nuestros días aunque no tenemos el Imperio Romano que sojuzgó a Judea, estamos bajo otro tipo de Gobierno pero el mismo Imperio, donde al trabajador se le trata de pagar menos, limitarlo bajo cortos contratos la seguridad de llevar suficiente pan a su mesa. Muchos Gobernantes lo que más les importa es vivir en la opulencia a costillas del sudor del pueblo. Las cárceles están repletas de pobres y los bandidos millonarios de cuello blanco en la riqueza. Es difícil muy difícil para el pueblo mexicano alcanzar la Justicia Social. Sin embargo defendiéndonos, luchando con denuedo seremos saciados de nuestra hambre y nuestra sed de Justicia.

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”.

Muchos Pueblos del Mundo están pidiendo mejor calidad de vida a sus gobernantes, haciendo llamados a través de grandes concentraciones populares, protestando en las calles por las injusticias, estos pueblos son escuchados por JESUS y está con ellos.

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.”

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.

¿Verdad? Estas palabras dichas por el mártir del Gólgota están vigentes hoy en día.