VENTANA POLÍTICA
Por: Guillermo Montelón Nava
Mientras por una parte la presidente Claudia Sheinbaum hace supuestos intentos por mantener la unidad en su partido, en los hechos, los llamados resultan inútiles, pues todo indica que sólo buscan ocultar sus esfuerzos por asumir el poder con plena libertad, luego de que el expresidente AMLO le impuso más de medio gabinete y que le dejó a varios incondicionales como Adán Augusto López Hernández, Ricardo Monreal y a su propio hijo Andy López Beltrán, entre otros, para mantenerla bajo control y vigilancia.
La especulación no solo se alimenta de los hechos que han venido ocurriendo en las últimas semanas involucrando a destacados políticos de Morena, sino de las declaraciones emitidas por la presidente y por los propios políticos que han sido captados unos vacacionando a todo lujo en España, en Japón y en un lujoso ressort de Vidanta, mientras que en el caso de Adán Augusto López, el karma de sus hechos lo está alcanzando al exhibirlo como protector y quizá como parte de la grupos de delincuentes organizados que operan en Tabasco y otros estados del país.
Desde luego, mientras en las mañaneras la presidente insiste en afirmar que no hay división y que persiste la unidad, al mismo tiempo reitera que los de la 4T deben gobernar con humildad y dar ejemplo de austeridad republicana y de humildad franciscana, refiriéndose a esos morenistas incongruentes que han dicho que no puede haber gobierno rico con un pueblo pobre pero que en los hechos todos se dan la gran vida. Son esos que ya se han dado a conocer en listas de cuenta habientes que tienen cuantiosas sumas de dinero en bancos de Panamá y otros países.
Y es que desde que la presidente asumió el cargo, fue notoria la existencia de dos facciones: la de los incondicionales de AMLO y la de los claudistas, que aunque pocos, se han ido consolidando, especialmente con una estrategia de combate y exhibición de la delincuencia organizada, sean los que recurren al huachicol mediante el robo y contrabando de combustibles, o los que también son señalados como narco terroristas que producen y transportan diversas drogas y que complementariamente también recurren a la extorción, al cobro de piso, al tráfico de migrantes y al asalto de transportistas, entre otras cosas. Cambiar la política de abrazos no balazos, por la de ataque frontal a la delincuencia organizada, es una de las medidas clave que hace la diferencia entre los gobiernos de Obrador y Claudia.
La presidente se dio cuenta de que poco a poco debía establecer una diferencia con su antecesor, quien si bien la tenía bajo control estricto, ella ha aprovechado las circunstancias que se han venido presentando por las presiones que ejerce Donald Trump desde el Vecino país, como las exigencias de combate a las organizaciones criminales y las acusaciones que desde allá han llegado en contra de políticos de Morena por estar ligados a grupos delincuenciales. Y no solo señalan, se denuncian y se exhiben a los más involucrados, sean de su gabinete o gobernadores como los que están en la lista negra, sino que ahora, todo parece indicar que desde adentro del gobierno se les vigila y se les presiona. O ustedes creen que las fotografías y videos publicados señalando la gran vida que se dan los de Morena se tomaron por mera casualidad por ciudadanos curiosos que coincidieron en los días y lugares donde se encontraban Monreal, Andy, otros diputados y funcionarios. Es claro que alguien los vigila y los quiere exhibir tal como son, no solo por ser políticos de Morena identificados con el grupo obradorista, sino por las sospechas o señalamientos que hay en su contra, respecto a su relación con grupos criminales.
Y entre las cosas que la presidente quiere hacer la diferencia están el tema de la seguridad, donde los resultados han sido claros, aunque aún insuficientes o realmente significativos. Pero también está el de las energías, al dar muestras de apertura para la participación, aunque sea parcialmente de capitales privados, seguramente por las mismas presiones del exterior y, de manera destacada el éxito relativo en las negociaciones sobre las presiones arancelarias de Donald Trump.
A manera de conclusión se puede afirmar que si bien hay algunas acciones que muestran intensiones serias de avanzar, aún estamos lejos de que, por ejemplo, se logre el desmantelamiento de las redes de corrupción que propició López Obrador y menos aún de que desmantele la red de organizaciones criminales que operan en diversos estados del país, menos aún, cuando los propios políticos de la 4T, incluyendo a la propia Claudia, se han encargado de debilitar al estado mexicano, destruir instituciones, terminar con la separación de poderes, atentar contra el orden constitucional, el estado de derecho, la justicia y la democracia. Por eso el destino los está alcanzando y terminarán por destruirse entre sí mismos, como ya lo están recociendo algunos de sus aliados como Fernández Noroña. Ellos se lo buscan y ellos lo tendrán.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

