EL CONDICIONAMIENTO DE LA MUERTE: SUICIDIO

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Por: Jaime E. Medina

Encerrada en su cuarto totalmente oscuro, y con un montón de voces y pensamientos que acechan la cabeza de Laura que incitan a quitarse la vida, llevándola a un condicionamiento mental de que no es importante su presencia en este mundo.

Una y otra vez, las voces deambulan como moscas sin parar en sus pensamientos diciéndole: “lárgate de aquí”, “No te queremos niña pendeja”, “no sirves para nada”, “ojalá y te mueras”, “nunca puedes hacer algo bien”, “date un balazo en la cabeza mejor”, “acaba con tu vida”, todo eso, acompañada de una lluvia de lágrimas en sus ojos y un rostro abatido cansado de la vida que lleva con sus padres, hermanos y conocidos donde ha pasado por varios años, estados de desprecio, denigración y señalamientos destructivos, consiguiendo ser, una persona altamente depresiva.

En aquel cuarto convertido en un confesionario del sufrir de Laura, ve una esperanza desgarradora de culminar con aquel martirio que se ha convertido su vida. Una cuerda que ella consiguió y una protección de herrería que se ubica en aquella habitación lúgubre, ve como medio, su boleto de salida a toda aquella subsistencia de dolor emocional y mental. Laura, una joven de 22 años de edad, decide levantarse de su cama, y con aquella seguridad cargando en su cuerpo toma una decisión totalmente drástica y mortal, amarra el extremo de la soga a la estructura de la ventana por dentro de su cuarto, y el otro, a su cuello. Sube a un pequeño buró, y de ahí, decide dar un paso hacia el vacío generando una tensión mortífera en el cuello, convirtiéndola en un cuerpo ya si sentido elevado en el aire sostenido por una soga retorcida y tensa; dejando una madre y un padre desconsolados y con una perdida con la que tendrán que aprender a vivir durante el resto de su vida.

Así como el caso de Laura, miles de eventos de suicidios ocurren en nuestro país. La depresión, es señalada como el factor principal a que millones de personas en México y en el mundo decidan quitarse la vida.

Nada más en nuestro territorio nacional y con datos del INEGI, 34.8 millones de personas han experimentado algún evento depresivo en su vida, colocando a las mujeres con un 20.37 por ciento, y los hombres, con un 14.48 por ciento.

Según la OMS, el año más crítico donde se presentaron una gran cantidad de casos de personas que se quitaron la vida fue el año 2021, año donde la pandemia del COVID-19 estaba en su máxima afectación en la población del mundo y donde millones de personas estuvieron confinadas generando una grave situación de salud mental.

Al año, se tiene registrado la terrible cantidad de 1 millón de muertes a causa del suicido y 3 mil personas al día que recurren a este terrible acto en el mundo, esto, bajo un estudio realizado por la Universidad de Guadalajara. Situación que ha puesto a pensar a miles especialistas de la salud de que pueda rebasar los casos de mortalidad por diabetes.

 

 

Conforme a los estados con mayor número de índices de situaciones de suicidios se encuentran: Chihuahua con 11.2% por cada 100 mil habitantes, Yucatán 9.6 %, increíble pero cierto, a pesar de que es uno de los estados con mejor calidad de vida, y Aguascalientes con 8.8%. ¿Y Colima? Bueno, Colima se encuentra con 8 casos de suicidios por cada 100 mil habitantes, equivalentes a 56 personas al año.

El suicidio es un padecimiento que no respeta edad. Las estadísticas pueden ser muy cambiantes en decirnos que grupos de edades son los que más padecen alguna situación emocional que derive a una depresión y posteriormente, a una acción de suicidio. Lo que sí, es que es una realidad, y más porque todos hemos estado expuestos a experimentar algún estado depresivo y debemos de estar alerta a todos los signos que deriven a un evento de este tipo de aspecto anímico, como, por ejemplo: cambios abruptos de conducta, irritabilidad, tristeza, enojo y estados eufóricos, todo esto, prolongado por varios días o meses, y es ahí, donde es necesario acercarnos con las personas especializadas en salud mental.

Como familia, es necesario el acercamiento con cada uno de los individuos que conforma nuestro circulo de convivencia y ofrecer el apoyo en situaciones de bajo estado psicoemocional. Pero más, procurar en no hacer daño a las demás personas y promover buenos ambientes de confianza generando así grandes lazos de motivación en momentos de mucha tristeza. Desafortunadamente la falta de apoyo familiar y no contar con alguien que los oriente ante estos momentos de mucha necesidad, hacen que las personas ejecuten un acto que terminen con sus vidas.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.