EL CÁRTEL CUBANO

0

Por José Díaz Madrigal

Hace algunos años la palabra cartel la utilizábamos para anunciar algo, por ejemplo, para ver en cartelera los títulos de películas que se proyectaban en los cines o el nombre de obras teatrales; así como la publicidad comercial impresa  en grandes cartulinas. Sin embargo cártel o cartel en los últimos tiempos, sobre todo en los Estados Unidos se les empezó a dar a los grupos delictivos provenientes de Latinoamérica, esto con el claro propósito de hacer una diferencia de los demás grupos criminales de origen europeo; a los que la policía estadounidense les llama mafias. Entre otras la más famosa: La mafia italiana.

En el idioma, el lenguaje cotidiano va evolucionando en el transcurso de los años; con la incorporación de palabras nuevas de otras lenguas, además de neologismos técnicos que se incorporan al castellano de uso ordinario. Vemos que el significado de las palabras, también tienen otras acepciones como la ya mencionada «cartel». En el sentido estricto que le dan los norteamericanos, es en el aspecto de traficantes de droga y extorsionadores. Siendo estos últimos los que más terror infunden en los pacíficos ciudadanos.

Atendiendo nuestra condición de latinoamericanos, podríamos decir que los carteles no existen únicamente en el ámbito de grupos delincuenciales que controlan cierto territorio. Además por analogía se le puede llamar a gobiernos establecidos en America Latina, que tienen conductas de acción muy similares a los equipos del crimen organizado y, para muestra tenemos tres regímenes de actualidad: el gobierno nicaragüense, el venezolano y el cubano.

De estos tres el de Cuba es la dictadura más vieja en la región. Llegó al poder por la vía de las armas, con el pretexto de derrocar a otra dictadura, convirtiéndose esta nueva dictadura; en el gobierno más cruel, represor y sanguinario; como nunca lo había tenido el pueblo cubano.

Juanita Castro, hermana de Fidel y Raúl del mismo apellido, es autora de un libro donde cuenta lo más apegado a la realidad los inicios de la Revolución Cubana, que dirigió Fidel Castro para derribar al dictador Fulgencio Batista; al que corrió -salió huyendo- en enero de 1959. En esta obra Juanita relata como desde los primeros años, los cubanos se sintieron subyugados y tiranizados por su barbudo hermano y su horda de destructores. Juanita peleó con Fidel por la infinidad de atropellos que cometía con la gente, hasta que no pudo más, decidió exiliarse en 1964 para jamás regresar a Cuba.

Fue México el primer país que le dió refugio, arribando declaró: no puedo permanecer indiferente a lo que sucede en Cuba. Mis hermanos Fidel y Raúl la han convertido en una enorme prisión rodeada de agua. Los cubanos están clavados en una cruz de tormento sin encontrar salida a su desesperación.

Meses antes de que falleciera la mamá de los Castro Ruz, Lina Ruz en 1963, esta que había sido una dama caritativa y generosa con la gente más necesitada antes de la llegada al poder de su barbudo hijo. Después que este llegó al poder comentaba: las personas que antes me buscaban para pedirme ayuda, ya no me quieren ver. Ahora lo que quieren es cagarse en la mamá de Fidel. Así de pestilente era el despecho de los cubanos por su tramposo dirigente.

Uno de los personajes que más ayudó a Fidel, fue el mítico Che Guevara; dice de él Juanita Castro: era un perverso y desalmado asesino, muy diferente a Camilo Cienfuegos, este en verdad se preocupaba por la gente humilde; su benevolencia le costó la vida. Todo apunta a que Fidel lo mandó matar, simulando un accidente de aviación; puesto que del clan de los cara peluda, Camilo era el más popular. En cambio el Che Guevara era malo por naturaleza, no se tentaba el corazón para mandar fusilar a quien se le antojaba. De esta caterva de matones fueron los preferidos de Fidel.

En tiempos de secundaria teníamos un profesor de historia, que se sentía maravillado por lo que hacía Fidel, nos contaba: Fidel no perdona que alguien piense distinto a él, todo aquel que tenga una opinión diferente, lo mataba sin ninguna consideración. Han pasado los años, de vez en cuando se le ve en la calle envejecido. Lo que este inconsciente maestro defendía, era el terrorismo de estado que practicaba Fidel. La errónea admiración por un criminal haciendo elogios de su injusticia, es una aberración que hiere, que ofende al mundo civilizado.

Fidel Castro murió después de casi 50 años de dictador absoluto, chupando la sangre de su pueblo. El segundo de a bordo en la cartelera sucesiva, estaba Raúl, tirano como su hermano; aparte de tener aplastado a los cubanos, se encargó de succionar la sangre de los venezolanos, hasta dejarlos famélicos como a su propio y hambreado pueblo. Raúl de 90 años, dejó en el timón del maltrecho barco cubano; a un tipo que empezó de grumete, lo preparó para dejarlo de capitán, el problema es que el barco está escorado y para enderezarlo es necesario que termine la dictadura del insensible CÁRTEL CUBANO.