“Donde convergen los caminos”, concierto de voz, piano y actuación, en la Pinacoteca

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*Alumnas del Curso de Perfeccionamiento Vocal de la Dra. Alejandrina Vázquez ofrecerán un recital con obras de Mozart, Vivaldi, Bellini, Tosti y Gounod, acompañadas al piano por Rogelio Álvarez y con la participación especial de Jaime Macías en el violín.

CN COLIMANOTICIAS

Colima. – Este miércoles 1 de julio, a las 7 la tarde, estudiantes del Curso de Perfeccionamiento Vocal de la Escuela de Música del Instituto Universitario de Bellas Artes (IUBA) de la Universidad de Colima, presentarán el concierto para voz y piano “Donde convergen los caminos”, en la sala de usos múltiples de la Pinacoteca Universitaria.

El recital estará a cargo de Náraly Santillán, Andrea Arredondo, Mónica Becerra y Fernanda Noh, alumnas de la Academia de Canto del Departamento de Música del IUBA, que dirige la Dra. Alejandrina Vázquez Ramírez. Las acompañará al piano el Dr. Rogelio Álvarez Meneses y, como invitado especial, participará el Mtro. Jaime Macías Ochoa en el violín. También colaborará la Mtra. Anita Valdez Garibay, con la voz en off.

El concierto está dividido en tres actos: “El confesionario amoroso”, “Bajo el mismo hechizo” y “Cuando cae el velo”. A través de ellos, las intérpretes llevarán al público por un recorrido escénico y musical que incluye ópera barroca, bel canto, opereta, zarzuela, canción napolitana y ópera moderna.

Alejandrina Vázquez, profesora de la Escuela de Música, explicó en entrevista que este concierto será una experiencia escénica integral, ya que no sólo incluirá voz y canto, sino también elementos de actuación. “Las estudiantes diseñaron un performance dividido en tres actos, cada uno situado en distintas épocas y con historias vinculadas por un pequeño hilo conductor”.

El programa iniciará con el Acto I, “El confesionario amoroso”, que incluye “L’amerò, sarò costante”, de la ópera Il Re Pastore, de W. A. Mozart; “Sposa son disprezzata”, de la ópera Bajazet, de Geminiano Giacomelli; “Mein Herr Marquis”, de la opereta Die Fledermaus, de Johann Strauss II, y “Squarciami pure il seno”, de la ópera Il Tigrane, de Antonio Vivaldi.

El Acto II, “Bajo el mismo hechizo”, estará integrado por “Per que’belli labri”, de la ópera Hrabina, de Stanisław Moniuszko; “Eccomi in lieta vesta/Oh! Quante Volte”, de la ópera I Capuleti e I Montecchi, de Vincenzo Bellini; “Las carceleras”, de la zarzuela Las hijas del Zebedeo, de Ruperto Chapí, y “Piante Ombrose”, de la ópera La Calisto, de Francesco Cavalli.

Finalmente, el Acto III, “Cuando cae el velo”, presentará A Vucchella, de Paolo Tosti; “Furie di donna irata”, de la ópera La buona Figliuola, de Niccoló Piccinni; “The Silver Aria”, de la ópera The Ballad of Baby Doe, de Douglas Moore, y “Je veux vivre”, de la ópera Roméo et Juliette, de Charles Gounod.

“Sin duda -dijo la Dra. Alejandrina- lo van a disfrutar, porque no es un concierto común. Nos hemos preparado, y las chicas se han preparado para que sea una experiencia única”.

El cuerpo, instrumento de la voz

Así como guitarristas y violinistas trabajan con sus instrumentos, para quienes cantan el instrumento es el cuerpo, explicó la soprano. “Para bien o para mal, absolutamente todo impacta en la voz: el clima, la alimentación, el ejercicio y, por supuesto, las emociones. Por eso es importante trabajar no sólo la voz, sino un conjunto de elementos que ayuden al intérprete a desenvolverse en escena”.

En este contexto, el Curso de Perfeccionamiento Vocal surgió como un espacio de formación para cantantes que buscan profundizar en su desarrollo artístico más allá del dominio técnico de la voz. Durante el semestre, cada intérprete vive un proceso personalizado en el que convergen la técnica vocal, la interpretación, la expresión escénica y la reflexión artística.

Alejandrina Vázquez explicó que el curso se dividió en dos partes esenciales: clases generales de canto y sesiones individuales, debido a que cada voz requiere un trabajo específico. “Cada persona, cada voz, es un instrumento diferente; quizá lo que trabaje con una alumna lo veré con otra de manera distinta”, señaló.

Además, se desarrolló el taller “La voz consciente”, orientado a comprender el canto de manera integral. En éste trabajaron aspectos como la proyección, el manejo del nervio escénico y la planeación de objetivos personales y artísticos.

La docente dijo que su misión es acompañar a las estudiantes para que descubran su propia técnica y sus propias estrategias. “No puedo llegar y decirles: háganle así. Puedo guiar, decirles cómo debería escucharse o sentirse, porque en el canto también se aprende a través de las sensaciones corporales”.

Por ello, añadió, el objetivo no es sólo formar cantantes solventes, sino también intérpretes independientes, capaces de comprender su voz, tomar decisiones artísticas y continuar su proceso de crecimiento.

Finalmente, invitó a la comunidad colimense a asistir a este concierto, que representa la culminación de muchas horas de estudio y preparación. “El público verá un concierto de poco más de una hora, pero detrás de cada obra hay horas y horas de trabajo. Llevarlo al escenario es la culminación de ese proceso; aunque, claro, en el escenario no termina, porque después hay que regresar al repertorio y seguirlo puliendo”.