DOBLE RASERO

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Por: José Díaz Madrigal

Fue en una reunión de la OEA en enero de 1962, cuando se decretó la expulsión de ese organismo a los cubanos. La razón, es que habían violentado el texto del artículo 5 de la carta de la Organización de los Estados Americanos; el cual palabras más palabras menos decía: no se admiten en esta institución a países que rompan con la democracia. El régimen cubano que llegó luchando contra una dictadura, ahora declararon que en esa isla del Caribe sólo se permitiría un solo partido político.

En esa ocasión la mayoría de países del continente, votaron en el sentido de que Cuba debería de salir de la OEA, por el motivo antes referido. México fue de los pocos países que no votaron ni a favor ni en contra; se abstuvo. Es decir, fijó una posición neutral.

Más tarde en julio de 1964, una vez que el gobierno cubano se declaró abiertamente comunista, en contra de los valores de la democracia. Lo que pasó enseguida fue que todos los países pertenecientes a la OEA -excepto México- decidieron romper relaciones diplomáticas con la Cuba de los Castro.

Tal parece que ahora en este tiempo, se está repitiendo la misma película pero con diferente país: Nicaragua. Ésta nación centroamericana, padece la dura bota de una dictadura de izquierda. También como en el caso de Cuba, el tirano que gobierna a ese pueblo, Daniel Ortega; hace unos días mandó una iniciativa a la Asamblea Nacional de Nicaragua -dominada por su partido- a fin de cancelar elecciones democráticas, que ya no haya más, con el insano propósito de impedir que la oposición pueda llegar al poder.

Esto último fue la causa de que la OEA convocara a un encuentro extraordinario, en su sede en la capital del vecino país del norte. En ese lugar se aprobó el miércoles pasado, una resolución impulsada por los Estados Unidos, con la encargo de citar a una reunión de cancilleres, para debatir acciones que hagan frente a los planes de Ortega y su esposa -que es la vicepresidenta- de terminar con las elecciones en Nicaragua.

La comisión permanente de ese organismo, aprobó la propuesta presentada por los gringos con 29 votos a favor, uno en contra y una abstención. ¿De quién creen que fue la abstención?. . . Le atinaron, fue de México. Otra vez el gobierno mexicano regando el tepache, como en el caso de Cuba. Es nomás por fastidiar, por llevar la contraria a una resolución aprobada casi en la totalidad por la inmensa mayoría de países.

El barbasblancas de Alejandro Encinas -que dizque siempre ha luchado por la democracia- representante de nuestro país en ese organismo multinacional, justificó la abstención argumentando el principio de no intervención, el diálogo pacífico y la soberanía de los pueblos. Respaldado según él, por las directrices de la política exterior del gobierno de México.

Puras patrañas y engaños, lo que pasa es que aplican la política de doble rasero ante situaciones similares, respecto a otros países. Todo dependiendo si son gobiernos de izquierda afines a la 4T, entonces hay que hacerse ojo de hormiga y defenderlos.

Existen dos casos recientes donde México claro que si intervino en la política interna de esos países. Ahí no aplicó la premisa de autodeterminación de los pueblos: Ecuador y Perú. En ambos casos el trasfondo del problema es que los gobiernos de esos países que habían sido ideológicamente en línea con el actual gobierno mexicano, perdieron el poder y fueron derrotados por gobiernos de derecha. Ahí sí, en esos dos países, el gobierno mexicano no tuvo pelos en la lengua para intervenir en sus asuntos internos.

Así pues, que no nos vengan con la cantaleta de la no intervención. Ha sido un grave error histórico haber apoyado al gobierno cubano. Éste pueblo está miserablemente empobrecido, su gobierno siempre fueron parásitos, primero de los soviéticos y después de los venezolanos.

La 4T está repitiendo el mismo error, ahora con los nicaragüenses, apoyando al opresor de ese pueblo que ya no quiere elecciones con el propósito de perpetuarse ellos y su partido en el poder.

México al tomar una posición neutral, con el hecho de no votar -abstención- en la OEA, la consecuencia es que está tomando partido por la injusticia que sufre esa pobre nación. ¿Qué le pasa al gobierno mexicano queriendo defender sólo las causas injustas?

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.