DEUDA PÚBLICA; MODUS OPERANDI

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Por: Manuel Olvera Sánchez

 México ha sufrido durante décadas de un cáncer llamado deuda pública,  la cual viéndolo desde un enfoque familiar es el equivalente a vernos obligados a gastar en lo indispensable, sin realizar erogaciones mayores a nuestros ingresos, situación que en el sector gobierno salvo honrosas excepciones se visualiza bajo esa óptica.

Nuestro país, derivado de gobernantes no comprometidos con la sociedad mexicana, han expuesto  de manera considerable el destino de las futuras generaciones, ya que al incrementarse la deuda las políticas públicas sociales enfocadas a disminuir la pobreza y pobreza extrema se ven afectadas financieramente hablando.

Basta analizar como tan solo entre los ejercicios fiscales 2017 y 2018 la deuda publica tuvo un incremento de 850 millones de euros, lo cual posiciona a nuestro país dentro de las naciones con mayor deuda publica en el mundo.

Si realizamos un análisis del comportamiento de la deuda pública, observaremos que tan solo en el año 2008 la deuda per capita era de tan solo 2.882 euros, situación que al año 2018 fue de 4.446 per capita, una situación nada favorable, ya que tan solo en diez años la deuda  per capita prácticamente se duplico.

Desafortunadamente y como lo enuncie  líneas arriba,  esto obedece a la falta de responsabilidad y de la mala conducción de la economía nacional, lo cual ha posicionado en nuestro país en una condición nada favorable desde el punto de vista que se le quiera ver.

Dentro de la visión de gobierno de la actual administración federal se ha optado por erradicar vicios arraigados al interior de la estructura gubernamental, sin embargo es menester precisar que existe esa resistencia a desaparecer ya que de manera automática desaparecerían infinidad de prerrogativas a las que se tenía acceso.

Sin lugar a dudas el gobierno de la república ha predicado con el ejemplo al eliminar esas prerrogativas,  las cuales disfrutaban los funcionarios de primer nivel y que con el correr de los años se habían convertido en vicios. Al erradicar esos vicios se ha favorecido  de manera significativa el poder estar en condiciones de canalizar recursos públicos para fines meramente indispensables.

Cosa contraria a los dictados por el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador (AMLO), los gobernadores de los estados y en muchos casos los presidentes municipales adoptan posturas omisas desacatando lo que al menos por sentido común deberían de atender en beneficio de sus gobernados.

En el caso de nuestro estado observamos como a la conclusión de cada ejercicio fiscal, el gobernador en turno solicita la autorización al congreso del estado con la finalidad de contraer deuda pública que en la mayoría de los casos se destina al pago de servicios personales, salvo honrosas excepciones que se invierte en infraestructura productiva.

Vale recordar tan solo en diciembre pasado el gobierno del estado anuncio la despedida de 600 trabajadores, situación que evidencia una visión equivocada del manejo del recurso público, ya que todo parece indicar que era personal que no era meramente indispensable para el correcto funcionamiento de la administración estatal, lo cual posicionó en estado de riesgo a la administración.

Los municipios no escapan de este tipo de fenómenos, tan solo los municipios de la zona conurbada Colima – Villa de Álvarez los alcaldes Leoncio Mora y Felipe Cruz Calvario se vieron obligados a contratar una línea de crédito; salvo honrosas excepciones como lo son los municipios de Manzanillo, Cuauhtémoc y Minatitlán, los demás recurrieron al endeudamiento.

Leoncio Morán cuenta con muchas fortalezas entre las que destaca haber sido Alcalde de la Capital y Diputado Federal, lo cual evidencia que no es un improvisado en la administración pública, sin embargo, no es comprensible que haya recurrido a endeudamiento máxime que el pasado ejercicio fiscal 2019 fue elaborado y ejercido totalmente por su administración lo cual revela que sus intereses son otros y no un compromiso pleno con los capitalinos; Locho deberá prestar especial atención en que la visión de gobierno prometida a los capitalinos se cumpla,  ya que de ahí dependerá contar con los méritos necesarios para aspirar a gobernar el estado de Colima en el próximo periodo.

Todo parece indicar que las experiencias vividas por los alcaldes metropolitanos Leoncio Morán y Felipe Cruz así como del Gobernador del Estado José Ignacio Peralta Sánchez, en lo referente al manejo de sus haciendas públicas no es lo suyo. Lo delicado es que dependiendo de los resultados financieros que arrojen en el presente ejercicio fiscal dependerá en mucho las futuras administraciones municipales o la del estado, ya que de continuar bajo esa dinámica en el manejo de los recursos públicos heredaran unas arcas al borde del colapso.

La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.

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