“Además del peligro de que estas casas se vengan a bajo en cualquier momento, estos sujetos se reúnen por las noches a consumir drogas y grafitear, sin que hasta el momento las autoridades hagan algo con estas fincas”, dijo una de las afectadas.
“Los habitantes de esta zona tenemos miedo, seguido escuchamos pasos en la azotea y avisamos a la policía, pero nunca se hace nada”, dijo la quejosa.
Finalmente explicaron que como las compañías de seguros tienen que responder a los afectados, estas casas un no pueden ser demolidas y siguen generando además un mal aspecto, el cual quedará de manifiesto en la próxima semana santa, que varios turistas llegarán por esta zona.





