Siempre piensa en el beneficio de sus habitantes. Es el aspecto de la promoción económica, Mario Anguiano Moreno ha destacado considerablemente con planes sobresalientes que ponen a Colima en los ojos del mundo. Es por ello que este año recibe el Galardón Nacional «Ocho Columnas de Oro» por el gran trabajo que ha realizado en el ámbito de la Promoción Económica. Se trata de un hombre que es ejemplo para actuales y futuras generaciones.
En entrevista con Ocho Columnas abrió su corazón –lo cual se agradece- y se pudo conocer al gran ser humano que es y lo demuestra en cada una de sus acciones. —¿Por qué se dedicó a la política? —«No fue algo que pensé de pequeño. Fue una decisión que tomé cuando trabajaba en la administración pública, cuando estaba en sexto semestre de mi carrera de Economía. Vengo de una comunidad rural. Uno de mis mayores orgullos es mi origen humilde y campesino. Mi gran ilusión era poder terminar una carrera y desempeñarme en el ámbito profesional. En lo personal me considero un hombre afortunado por haber terminado mi carrera. Siempre me propuse ser de los mejores estudiantes. Tuve la fortuna de que me dieran el premio Peña Colorada, que es a los mejores promedios de cada generación. En el desarrollo profesional, en lo que es la administración pública también me siento afortunado por trabajar antes de terminar mi carrera.
Esa era mi aspiración en ese momento. Luego empecé a tener aspiraciones de ayudar más intensamente a mi comunidad». —¿Usted es de la comunidad de Tinajas, que es zona rural? —«Sí. Tinajas, igual que la mayoría de las comunidades rurales se van quedando solas. Son de personas mayores. Cuando estaba en la escuela tenía como 500 habitantes, ahora son como 100». —¿Será el primer Gobernador de Colima que sale de una comunidad rural? —«No he revisado toda la historia de los gobernadores de Colima en su totalidad, pero creo que de los tiempos modernos sí». —¿De pequeño, qué actividades tenía? —«Recuerdo que cuando tenía cuatro años mis padres se separaron. En un principio me fui con mi mamá, Catalina Moreno, extraordinaria mujer, la persona que más admiro en este mundo. Mi mamá se fue a vivir a Armería.
Yo era feliz con ella. Para poder mantenernos tenía que trabajar día y noche. Con mucha ilusión nos mandaba a la escuela, pero llegó el momento en que nos salíamos e íbamos a bañar a la zanja. Cuando mi mamá se dio cuenta, habló con mi papá y acordaron que me regresara a Tinajas. Ya en el rancho, además de ir a la escuela, tenía tareas asignadas, como cortar el pasto para los animales, cortar un producto que se llama cuastecomate, con el que normalmente alimentaban a las vacas. También me ponía a piscar y otras actividades. Todo lo disfruté y lo sigo disfrutando». —¿Es difícil haber recorrido todo ese camino: del rancho a ser alcalde de Colima, diputado, gobernador de su estado? —«No es fácil. La verdad es que Dios ha sido muy grande conmigo. Va uno creciendo a veces con traumas, sobre todo cuando los padres se separaron cuando estaba chico. Hay traumas, pero lo importante es reconocerlos y superarlos. Una etapa clave fue la preparatoria, donde definí una estrategia para salir adelante. Allí fue donde definí luchar mucho por ser de los mejores y me prometí que lo haría de manera legítima, sin dañar a nadie, que si buscaba crecer en una actividad, lo haría en base a resultados y no en base a desacreditar a nadie».
—¿Cuánto ganaba en su primer trabajo, que fue en el sexto semestre de su carrera? —«Era el que ganaba menos y una persona que no había tenido ingresos propios anteriormente, ganar a la quincena 1,500 pesos, era una gran alegría. Con esto había la oportunidad de ir al cine, comprar ropa, estar con los amigos».
—¿Todo el tiempo vivió en Tinajas luego de regresarse de Armería? —«Me vine a Colima desde el quinto de primaria, aquí mis abuelos tenían una casa, pero el fin de semana y las vacaciones siempre la pasaba en el rancho». —¿De pequeño, qué quería ser? —«Ser gobernador nunca lo imaginé, lo juro. Tenía unos primos que eran abogados, veía que estaban en su despacho y les iba bien y mi aspiración era terminar mi carrera. En ese momento no estaba a mi alcance pensar que yo sería una personalidad».
—¿Cuántos hermanos son? —«Somos cuatro hermanos de padre y madre, y tengo por parte de mi papá seis medios hermanos, pero los quiero igual, me siento parte de ellos. A todos los quiero muchísimo». —¿Ahora ya formó su familia, cuántos hijos tiene? —«Cuatro. Un hombre y tres mujeres».
—¿Cree en Dios? —«Absolutamente. Me siento un hombre muy favorecido por Él». —¿A quién admira? —«A la única persona que yo admiro es a mi madre. A mi padre lo quiero muchísimo, es el hombre más trabajador que yo conozco, pero admirar, sólo a mi madre, y le digo por qué. Para poder salir adelante cuando se tienen las condiciones cualquiera lo hace, pero hacerlo sin nada, eso sí vale mucho. Mi madre llegó a Armería con nosotros sin nada. Llegó a la casa de una tía, iba embarazada del último de los hermanos. Trabajó día y noche para sacarnos adelante. Consagró su vida a sus hijos. No tengo palabras para agradecerle y expresar ese sentimiento que hay para con mi madre».
—¿En qué trabajaba su mamá? —«Cuando se fue a Armería trabajaba de cocinera en un restaurante, día y noche, salía por la madrugada. Sólo descansaba pocas horas. Cuando pudo compró un lotecito, hizo una casita, como muchas en Armería, con venas de palapa, pero ya era suya. Luego trabajaba en la mañana y en tarde y noche puso su negocito, vendiendo cena, pozole, sopitos y esas cosas. Poco a poco iba ganando dinero para mantener a sus hijos. Yo respeto y admiro sus acciones». —¿Qué hace en sus tiempos libres? —«Cada que hay oportunidad nos vamos a montar a caballo. Me gusta ir en una cabalgata a Talpa». —¿Visita a la Virgen? —«Sí. Nos vamos a caballo. Tengo muchos años que vamos año con año». —¿Cuáles son sus objetivos en la vida? —«Ahorita los objetivos que traemos es luchar por convertir a Colima en uno de los gobiernos más eficientes del país. Que cada acción que hagamos beneficie a la población».





