AL DESNUDO
Por: Edgar Rodríguez
Por si alguien dudaba que la 4T tiene vocación misionera, llegó la presidenta Claudia Sheinbaum al G7 a confirmarlo. No al de lectura en grupo ni al G7 de juegos de mesa: al G7 de verdad, ese club de élite que reúne a los países más poderosos del planeta, que se saludan en inglés, hacen acuerdos en francés y ejecutan decisiones en alemán. Y ahí, en la reciente edición celebrada en Apulia, Italia (no en Kananaskis, Canadá, aunque la imaginación tropical lo sitúe donde mejor convenga), nuestra presidenta con “a”, la mejor del mundo según fuentes no citadas pero muy convencidas, les llevó un mensaje de alto vuelo: “cooperación para el desarrollo y comercio justo como base de una paz mundial duradera”.
Las palabras sonaron tan redondas, tan de Naciones Unidas versión 1974, que resulta inevitable pensar en el viejo y nunca bien ponderado Luis Echeverría Álvarez, con su Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados —documento que fue tan ignorado como un panfleto sindical en Davos. Echeverría quiso ordenar el mundo con buenas intenciones, y acabó ordenando sólo su candidatura fallida a la ONU. Pero algo hay que reconocerle: hablaba bonito. Sheinbaum, en eso, no desentona.
La presidenta recicló la retórica del idealismo multilateral con citas como “la paz no es solo ausencia de guerra, sino justicia, oportunidades y respeto a los derechos humanos”. La aplaudieron… o al menos la escucharon. Nadie en el G7 se atrevió a romper el protocolo diplomático. Y en esos foros, ya se sabe: los discursos sirven más para las redes sociales que para las decisiones reales. Lo cortés no quita lo inútil.
Claro que, a diferencia de Echeverría, la doctora Sheinbaum puede presumir algo más tangible: el bienestar. México, bajo su tutela y la de su mentor, ha sido pionero en el desarrollo del “bienestaranismo institucionalizado”: universidades del bienestar, bancos del bienestar, leche del bienestar, frijol del bienestar, chocolate del bienestar y hasta huachicol del bienestar. Todo un catálogo de prosperidad tropical. ¿Quién necesita el nuevo orden económico internacional cuando ya tenemos tarjetas con holograma?
Si esta visión nacional del bienestar logra colarse en la agenda global, no será por su impacto económico, sino por su capacidad de branding. Porque si algo ha demostrado la 4T es que puede convertir un programa de asistencia en eslogan universal. Y si no, al tiempo: el “Bono Bienestar Planetario” podría estar a la vuelta de la esquina.
Por lo pronto, Claudia representó al “pueblo bueno, sabio, digno y orgulloso que ama su historia y su cultura”. También al que migró por millones buscando algo más que tarjetas rosas: un empleo. Y en nombre de ese pueblo, recordó que “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Frase tan conocida como inefectiva cuando los intereses geopolíticos aprietan.
Se dice que…
👉 Cierto es que la mayoría de los mexicanos en Estados Unidos son personas trabajadoras y honestas que “han construido su vida con dignidad, cumplen con las leyes, son de esfuerzo y dedicación, pagan impuestos, asumen responsabilidades y no merecen discriminación, sino respeto y reconocimiento”. Pero también es verdad que el gobierno de la 4T ha facilitado el tránsito de cientos de miles de migrantes indocumentados hacia el norte, creando una crisis humanitaria en la frontera sur.
👉 El flujo masivo de migrantes no solo ha generado tensiones en Estados Unidos, sino que también ha sido aprovechado por políticos como Donald Trump para impulsar políticas antimexicanas. La falta de una estrategia migratoria coherente por parte de México ha contribuido a esta situación, afectando a miles de trabajadores mexicanos en el extranjero.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

