CRIMINAL INTOLERANCIA

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Por: Jose Díaz Madrigal

Allá por la década de los noventa cuando nació el IFE, se difundían en diversas oficinas de gobierno, algunos cartelones que traían impreso el logo del IFE con letras grandes. Éstos se pegaban en las paredes de dichas oficinas, con frases tales como: “La palabra es mitad de quien la pronuncia y mitad de quien la escucha” del francés Michel de Montagne. Dando a entender que la palabra no pertenece del todo a quien la dice, puesto que el sentido e interpretación depende asimismo de quien la escucha.

Entre otros cartelones venía también la leyenda: “La tolerancia es el valor de la democracia” igualmente dando el significado que, ésta es una ventaja en la convivencia civilizada en la sociedad. Así pues, con éste tipo de frases célebres, el IFE hizo su debut en el público. Años más tarde, ese instituto se convirtió en el actual INE, echando en el olvido aquellos pegajosos enunciados.

El 10 del presente mes, asesinaron al joven político norteamericano Charlie Kirk. Éste se distinguió por ser un polemista aguerrido, que defendía los valores tradicionales de las familias estadounidenses. Poseía la virtud de la elocuencia, debatía con argumentos convincentes, donde fuera que lo invitaran.

Uno de los temas de batalla que sacaba a flote, sobre todo ante la muchachada de los diferentes campus universitarios que visitó, era el peliagudo asunto del aborto; del cual estaba en contra. Decía, el aborto es peor que el holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Sin ningún remordimiento en el alma, permitimos la masacre de un millón y medio de bebés al año; con el pretexto de la salud de las mujeres. Permitimos que se maten y se tiren a la basura a esos niños en gestación, con la simpleza de decir que no son humanos; usando un lenguaje deshumanizado, diciendo: es sólo un embrión. “Pues no -replicaba Kirk- es un pequeño bebé hecho a semejanza de Dios, que merece protección. Con éste tipo de actos, los estadounidenses hemos llegado a un destino de horror y de maldad”.

Sin sacarle cañas al tercio, le topaba a cuestiones espinosas por lo controvertidas; como los temas de individuos transgénero o la homosexualidad. En los cuales era partidario del respeto que se les debe de tener, pero por otro lado se oponía al matrimonio de personas del mismo sexo, además del cambio de género.

Todo parece indicar que eso fue la causa del asesinato. Fue víctima de un criminal intolerante, que difería diametralmente con la posición ideológica de Kirk, en especial con los últimos dos temas.

La información que dió el gobernador de aquel estado de La Unión Americana -Utah- donde se cometió el crimen. Relata que el matón es un estudiante de 22 años, el cual vivía con su pareja del mismo sexo quien estaba en trámite de cambiar de género.

La tolerancia que pregonaba el IFE aquí en México en la década de los noventa, sirvió para educar a una generación de mexicanos en el ámbito político; ya que poco después hubo cambio de régimen, con el arribo de un partido distinto al que por mucho tiempo estuvo gobernando.

En términos generales, tolerancia es una palabra que significa aguantar, amortiguar; hacerse un poco de la visita gorda, un poco el sordo; en disimular ofensas con el propósito de no desbordarse, de no explotar a las primeras de cambio. La tolerancia es una cualidad que tiene que hacer acto de presencia, en muchos escenarios para enfrentar a la dañina intolerancia y sus consecuencias.

Eso fue lo que pasó en aquella universidad de Utah. El asesino con el entendimiento alrevesado, quizá con el afán en quedar bien, en apantallar a su pareja sentimental; hizo gala de su estupidez y no soportó que alguien tuviera opiniones distintas a las de él y, terminó por matarlo. El crimen a todas luces es un acto cobarde, que hasta su misma pareja reprobó con enojo. No le gustó esa clase de perrada criminal, contribuyendo con la policía para dar con su paradero.

Ahora bien para concluir. La tolerancia en esta época de grandes divisiones, en la que nos han polarizado como sociedad; debe prevalecer como un valor básico para la convivencia en las diferentes esferas de la vida cotidiana; por ejemplo: en la familia, vecinos, trabajo; además en las preferencias religiosas, políticas y sexuales. En casi todos los aspectos de la vida, tiene que haber un margen para que resalte la prudente tolerancia.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.