CON LA MOVILIDAD ENTENDÍ QUE A LA ESCUELA VAS A APRENDER, NO A PERDER TU TIEMPO O SÓLO POR TENER UN TÍTULO: VIOLETA MUÑOZ

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    En entrevista, Violeta Muñoz comentó que su movilidad fue un reto en lo personal y académico, por recibir clases en otro idioma y por tener que adaptarse a un sistema educativo que prepara al alumno más en el conocimiento teórico; “aquí mi carrera es muy práctica, es medir, salir a campo y allá era leer cómo funcionan los aparatos antes de salir a campo, y yo nunca había llevado ese método”.

    La estudiante relató que para un módulo de dos semanas realizaba lecturas de hasta 90 páginas, utilizando siempre la ayuda de un diccionario para los términos complicados. Además, señaló que el nivel de competencia allá es elevado, “pues la educación es cara y si pierdes el tiempo y repruebas cursos, pierdes tu dinero”.

    Las ingenierías, añadió, son carreras con gran demanda y estos profesionistas son bien pagados en el mercado laboral, por eso el nivel de exigencia en las escuelas es tan alto, además de que cuentan con programas de estudio donde no sólo utilizan el software tradicional, sino que ellos mismos deben diseñar sus propios programas a través diversos lenguajes de programación. “Cuando sales a la vida real y te ponen a usar un software ya sabes cómo funciona, es una forma diferente de ver la educación”.

    Le interesó Canadá porque fue allí donde surgió como ciencia la geomática y optó por la U de Calgary porque allí “llevan 30 años desarrollando esta ciencia; han acuñado varios de sus términos y hay maestros que han trabajado en las firmas de los equipos que se utilizan a nivel mundial”.

    Sobre la forma en que sus padres tomaron la noticia de su decisión, Violeta Muñoz dijo que desde el principio tuvo el apoyo necesario, pues ambos han sido profesores universitarios y están a favor de la educación en todos sus sentidos; eso sí, agregó, fue planeando su movilidad con mucha anticipación porque siempre hay gastos imprevistos.

    Para ella, una de las características en los hábitos del estudiante canadiense es el compromiso con su educación, el aprovechar cada minuto de clases. Dijo que para un estudiante en Canadá no es bueno copiar las tareas, “no solamente porque te cachan y te va mal, sino porque te estás perdiendo del conocimiento que adquieres al hacer las cosas por ti mismo. A la escuela vas a aprender, no a perder tu tiempo o sólo por tener un título. Creo que eso es lo que me traje de experiencia: la gente de allá es trabajadora, culta y hornada”.

    Actualmente realiza su servicio social en el Centro Universitario de Ciencias del Ambiente (CUICA), en Coquimatlán, donde le brindaron la oportunidad de ir desarrollando su tesis desde el séptimo semestre; “quiero darle prioridad a eso. Si me gradúo, mis planes son realizar una maestría en otro lado”.

    Añadió que el intercambio es una de las mejores cosas que le han pasado en la vida, y a pesar de haber tenido problemas con una materia que pensó que reprobaría, no se arrepiente porque con todo y eso valió la pena. “Hay momentos difíciles en los que se extraña la familia y la comodidad de tu entorno”. Ella padeció una fuerte gripa y las bajas temperaturas de Calgary, que la hacían pensar en su hogar; “son pruebas y ahora estoy orgullosa de decir lo superé y con muchísimo gusto lo volvería hacer. Puedo decir que me fui a un país sin conocer a nadie e hice muchísimos amigos. Sobreviví”.

    Según cuenta, otro gran aprendizaje es que antes de su movilidad era una persona cerrada a las ayudas externas, siempre trabajando por su cuenta. “Allá me enseñé a trabajar en equipo, y lo que no se te ocurre a ti se le ocurre a tu compañero. Pedir ayuda es muy importante”.

    Por su parte Edelmira Galindo Velasco, mamá de Violeta, dice no desconocer la dinámica de los intercambios, pues ella misma pertenece a un comité de movilidad en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, donde también es profesora. Recuerda que siempre mantuvieron contacto por el correo electrónico. “Trae muy buena experiencia y una visión clara de su profesión, de lo que quiere hacer”.

    Sobre los intercambios, dijo que es necesario que el estudiante hable con sus padres con tiempo para que éstos se preparen emocional, psicológica y económicamente. “Pienso que una movilidad, a cualquier lugar, te va a dejar algo bueno. A mis hijas las ha hecho más independientes y responsables”. Para ella, el intercambio académico “es una excelente oportunidad que brinda la Universidad a sus estudiantes, ya que al darles un panorama más amplio, los hace valorar más su profesión y definir qué vertiente quieren tomar”.