¿Cómo anda Morena Colima?

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Sociedad de la información

Por: Luis Alfonso Polanco Terríquez

En el estado de Colima es evidente que a una gran parte de los ciudadanos no les agrada cómo gobierna la administración estatal actual. Los motivos son diversos. Lo cierto es que esa gran mayoría inconforme tiene su simpatía dispersa entre uno u otro candidato a la gubernatura, mientras que otro tanto muestra total indiferencia. Sin embargo, la gran ventaja para quienes hoy ostentan el poder en Colima es que su base de simpatizantes se mantiene fiel y sólida.

Para ejemplificar esto, basta mirar hacia adentro: son muchos los desplazados por la administración estatal que incluso fueron fundadores de este movimiento. Otros, desde que inició el mandato de Indira Vizcaíno Silva, han criticado severamente sus políticas y acciones, especialmente el haber incorporado como funcionarios o candidatos a perfiles provenientes de lo más cuestionado del viejo régimen (PRIAN). Lo irónico surge cuando se les cuestiona individualmente: a pesar de las duras críticas que vierten, la gran mayoría afirma con contundencia que volverá a votar por Morena o por la llamada Cuarta Transformación en el proceso electoral del 2027.

El ajedrez electoral y político. Desde el punto de vista electoral, Morena Colima marcha con buen viento rumbo a la gubernatura con Rosi Bayardo. Para frenar su avance se requería una gran alianza opositora, pero la administración estatal operó con la astucia suficiente para evitar que esta se consolidara. Falta ver el arranque de Virgilio Mendoza Amezcua —si es que decide competir—, ver quiénes lo acompañarán y quiénes respaldarán su proyecto. El senador del Partido Verde es el único que verdaderamente podría competirle a la candidata oficial, pero para lograrlo, dependerá enteramente de la solidez de sus alianzas.

En el terreno estrictamente político, la administración estatal ha cosechado más aciertos que errores. Esto se debe, en gran medida, al respaldo federal y a las gestiones de Indira Vizcaíno, quien ha logrado aterrizar una serie de obras de infraestructura que la posicionarán como parte del progreso que el estado experimentará en los próximos años; un beneficio que, por supuesto, impacta directamente a su candidata.

En materia de seguridad, es por todos conocido que la crisis no obedece a una falla exclusiva del gobierno local, sino que responde a una dinámica delictiva que requiere de una estrategia nacional. En este sentido, la coordinación con la administración de Claudia Sheinbaum busca combatir al crimen organizado con la firmeza que la ciudadanía tanto exige.

Claroscuros institucionales. El sector educativo, sin embargo, adolece de dos grandes fallas: se arrastran los vicios de la política nacional y se carece de un proyecto estatal articulado que permita que los esfuerzos se reflejen con éxito en el nivel básico. En contraste, en los niveles medio superior y superior, el gobierno

ha contado con tres grandes aliados estratégicos: la Universidad de Colima, el Tecnológico de México y el CBTIS 19. Por otro lado, en el ámbito cultural, la gestión de Vizcaíno ha quedado a deber bastante; queda la esperanza de que en el cierre de su administración se priorice esta asignatura pendiente.

En balance, Morena Colima va bien. Las cosas podrían ser mejores, pero según los expertos, no hay liderazgos de oposición con el peso necesario para hacerles frente; la marca nacional les ayuda demasiado. Respecto a las críticas de la oposición, que acusan de enriquecimiento ilícito a la familia gobernante y a sus allegados, la realidad es que hasta ahora se quedan en la narrativa mediática. Si el PAN y el PRI tuvieran las evidencias contundentes, ya habrían presentado las denuncias correspondientes ante las fiscalías. Solo queda observar si el gobierno estatal responderá por la vía legal contra quienes los han señalado sin pruebas.

Para reflexionar: El dengue, una epidemia del descuido. Las lluvias que comenzaron la semana pasada en toda la entidad terminaron por desnudar las carencias de un sector salud que, de manera inverosímil, fue tomado por sorpresa. Hoy, el acumulamiento de agua en lotes baldíos, llantas abandonadas y charcos representa una amenaza latente y silenciosa.

La respuesta institucional ha sido el silencio: no hay campañas de prevención de impacto ni una invitación enérgica para que la ciudadanía asuma su parte en la descacharrización. Desde el martes 9 de junio del presente año, el incremento en la proliferación del mosquito transmisor del dengue es alarmantemente evidente. Vivimos en una zona costera y tropical; si no frenamos este vector de inmediato, enfrentaremos una crisis sanitaria de graves proporciones al finalizar el mes.

El dengue en Colima no es solo un problema de salud pública, es también el reflejo de una desconexión social y gubernamental. Mientras la clase política se desgasta en la alta diplomacia de los pasillos gubernamentales y en el cálculo de las próximas elecciones, en las calles de las colonias populares el agua estancada engendra una amenaza real para las familias.

La prevención no puede ser una reacción tardía ante los hospitales saturados; requiere de una pedagogía social constante. El mosquito no distingue colores partidistas ni ideologías, y la indolencia al no limpiar un patio o al no fumigar a tiempo se paga con vidas humanas. Curar la política es importante, pero contener las epidemias que brotan del descuido colectivo es urgente.

Postales urbanas y el panorama opositor. Colima está perdiendo su identidad. Ha dejado de ser la entrañable “Ciudad de las Palmeras”, la urbe de los jardines florecientes y las fuentes cantarinas, la de los parques hermosos que daban orgullo. Hoy, lamentablemente, la capital se ha transformado en la ciudad de los baches profundos, los pozos peligrosos y las ramas secas acumuladas por doquier.

Quizá el temporal de lluvias tenga la culpa de la devastación asfáltica, pero la desatención urbana es innegable. Ante la parálisis municipal, no queda más que pedir el apoyo de la Gobernadora para que asuma las tareas que le corresponderían al alcalde, tal como el Gobierno del Estado lo está haciendo actualmente con la reconstrucción de los puentes.

Se percibe demasiada euforia en el PRI por haber retenido Coahuila. No obstante, así como se señalan los desaciertos de Morena, resulta inadmisible que el PRIAN haya desperdiciado casi seis años en Colima sin construir nuevos cuadros políticos ni diseñar una estrategia competitiva. Siguen siendo exactamente las mismas caras de siempre. Peor aún, los pocos jóvenes que lograron llegar a los espacios de decisión parecen haber sido contaminados rápidamente por los viejos vicios y las mañas de la vieja guardia.

Para despedirme. Se rumoró, que un ex funcionario en pasados días iba a ser aprehendido. No se logró su captura porque vive ya en el extranjero. Una forma más de burlarse de la justicia y de los colimenses. En Colima nadie olvida el daño a más de una familia por las políticas de este funcionario que ahora es dueño de constructores y de una tienda departamental. El pueblo clama justicia. Indira Vizcaíno tiene la última palabra.

Nos vemos en otra entrega.