Colima rumbo al 27, la debacle que viene

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VENTANA POLÍTICA

Por: Guillermo Montelón Nava

Mientras el territorio colimense se debate entre ejecuciones, asesinatos, desapariciones, extorsiones, cobros de piso, asaltos a negocios y muy pocos resultados en el combate a la delincuencia, volviendo a ocupar el primer lugar mundial como el estado más violento del mundo por el índice de asesinatos por cada cien mil habitantes, Morena se ha enfrascado, ahora con más fuerza, en la disputa por las candidaturas a los diversos puestos de elección, especialmente gubernaturas y diputaciones federales.

Esa lucha interna que tiende a agudizarse, especialmente en algunos estados, no excluye a Colima, donde la guerra por el poder empezó desde el inicio del indirato, cuando se confrontó abiertamente contra la entonces presidente municipal Griselda Martínez y con Martha Zepeda del Toro para frenar sus aspiraciones y así poder imponer a su amiguis Rosy Bayardo, quien con el respaldo de la gobernadora ha llegado al grado de incurrir en graves violaciones a los ordenamientos electorales, realizando acto anticipados de campaña, sin que la autoridad electoral le marque el alto, aunque ni la oposición ha alzado la voz.

Como se recodará el ambiente hostil en que tuvo que desempeñarse Griselda Martínez como alcaldesa y su Secretaria Martha Zepeda, ambas morenistas, no fue solo por las presiones y agresiones de la gobernadora y su gabinete, sino por las amenazas y atentados que contra ella se perpetraron por parte del crimen organizado, y aunque la presidente salió ilesa de los dos atentados, hoy las agresiones aún siguen, pues, como es sabido fueron acusadas de malos manejos después de haber concluido su administración, así como los pleitos siguen, orquestados muy probablemente desde la casa de gobierno.

Pero las luchas el poder no se circunscriben a los aspirantes a candidatos por la gubernatura, también ya hay los que están formando sus grupos y equipos con miras a lograr las candidaturas a diputados federales, diputaciones locales y presidencias municipales, por lo que no pasará mucho tiempo antes de que comencemos a ver ataques, recurriendo, como es costumbre entre políticos, a la guerra sucia, sobre todo porque no son pocos los funcionarios que traen colas que les pisen. De hecho, al decir del periodista Ricardo Ravelo Galo, en una columna publicada en los tiempos de  mayor pleito entre Indica y Griselda, el tema del conflicto va más allá de lo político “muy cerca de la candidata ligada a la gobernadora operan personajes presuntamente relacionados al Cartel de Sinaloa que, a su vez están relacionados con la campaña de la candidata presidencial Claudia Sheinbaum, pues la gobernadora colimense se ha encargado de acercarlos a ese entorno”. Fueron afirmaciones que, si bien se consideran temerarias, hoy parecen cobrar más vigencia en virtud de los escándalos por los señalamientos que han venido desde los departamentos de Seguridad, del tesoro y de justicia del Gobierno Norteamericano, afirmando que hay expedientes de investigación contra una larga lista de políticos mexicanos. 

Aunque hoy en Colima lo nieguen ya se aprecian señales de una guerra interna en el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena, sobre todo a raíz de que la propia Gobernadora del estado, promovió desde hace mucho una división en su mismo partido debido a sus ambiciones personales, lo que incluso ha generado especulaciones de posibles nexos con la delincuencia organizada, temas que supuestamente han sido denunciados ante diversas instancias como la Secretaría de Marina, Defensa Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia.

Pero mientras esas luchas internas crecen, no solo en Colima, sino en todo el país, donde ni siquiera la ley contra el nepotismo les importa, En colima seguimos viviendo en el caos total que amenaza con estallar en una gran crisis social, política y económica de enormes proporciones. El mejor ejemplo de ello es Manzanillo cuya terminal portuaria está tomada por la delincuencia organizada y no hay control alguno en materia de vialidad, los robos de tracto camiones son cotidianos igual que los asesinatos y donde entrar o salir es una gran odisea. De hecho Manzanillo sigue siendo la principal puerta de entra de los precursores químicos para elaborar drogas, sin que las autoridades se den abasto para impedirlo.

Del mismo modo la violencia, las ejecuciones, las extorsiones a negocios, incluso pequeños son cosa de todos los días, aunque los problemas no paran ahí. Sigue habiendo deficiencias graves en el sistema de salud por falta de medicamentos, falta de insumos y de equipo médico, no se diga sobre la atención oportuna que requieren estudios o intervenciones quirúrgicas, por citar la problemática que más reciente la población.

Y qué decir de la autopista de la muerte en el tramo Colima Manzanillo, donde por falta de vigilancia de estrategias para el control vehicular, de una adecuada planeación para la ejecución de obras, los accidentes con graves daños materiales, heridos y fallecidos, ya son cosa de todos los días. En esas cosas es donde el gobierno debe poner atención constante, en lugar de distraerse en la politiquería.

Muy bien por lo que hace para el rescate del Parque Regional Griselda Álvarez, pero eso no borra la pésima imagen que genera por sus omisiones, incapacidades o malas acciones que realiza por afanes desmedidos de poder.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.