COLIMA CIUDAD DE LA BASURA

0

Sin filias ni fobias.

Por: Rogelio Camarillo Carrillo

Este jueves 17 de septiembre de 2026, Colima amaneció con un olor que no se puede ignorar. La noche del miércoles 16 no pasó el camión de la basura. Y la ciudad lo resintió: calles enteras cubiertas de bolsas negras, desperdicios por todos lados y ese olor que se mezcla con el calor de la mañana. En varios puntos, los animales o el viento abrieron las bolsas. Lo que ya era un problema de higiene se convirtió en un foco de contaminación y un riesgo para la salud.

El servicio de recolección y limpia en el municipio de Colima se suspendió de manera parcial por un paro de labores de trabajadores del Ayuntamiento. Más de 850 empleados municipales no recibieron el depósito de su quincena correspondiente a la mitad de septiembre de 2026. Sin certeza sobre el pago de sus salarios, personal de distintas áreas operativas —incluido el servicio de limpia— decidió detener actividades. Durante el miércoles 16 y la noche de ese mismo día se acumularon residuos en varios puntos de la capital.

La recolección de basura es uno de los servicios más básicos que un gobierno municipal está obligado a garantizar. Cuando falla, no solo se afecta la imagen urbana: se pone en riesgo la salud de los vecinos, se multiplica la fauna nociva y se erosiona la confianza de la gente. Una ciudad que amanece llena de basura es una ciudad que dejó de funcionar en uno de sus engranajes esenciales.

A este escenario se sumó el rumor de que el Presidente Municipal no había pagado la quincena. El paro confirma que el problema de pagos es real y que afecta a cientos de trabajadores. En redes sociales circuló otro rumor: que el Gobierno del Estado no había depositado las participaciones federales correspondientes a “esta quincena”. Aquí conviene ser claros y apegarse a los hechos.

El Gobierno del Estado de Colima no deposita las participaciones federales a los ayuntamientos cada quince días. Según el artículo 13 de la Ley de Coordinación Fiscal del Estado de Colima, las participaciones se entregan a los municipios dentro de los cinco días siguientes a que el Estado las reciba efectivamente de la Federación. La Federación transfiere estos recursos de manera mensual, de acuerdo con el calendario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. El Estado publica cada año en el Periódico Oficial el calendario de entrega a los municipios. Los calendarios oficiales de 2025 y 2026 muestran fechas mensuales específicas, concentradas hacia finales de mes o los primeros días del mes siguiente. No existe un esquema fijo de dos depósitos cada 15 días. Decir que el Estado “no depositó la quincena” confunde el ritmo de pago de las nóminas municipales con el mecanismo real de las transferencias federales.

Más allá de los rumores, lo que queda a la vista es una falla de gestión. El servicio de limpia no puede depender de improvisaciones. Necesita planeación, presupuesto garantizado y personal motivado. Cuando más de 850 trabajadores no reciben su salario a tiempo, es previsible que la operación se resienta. Negar esa relación es negar la realidad laboral más elemental.

Las consecuencias no se limitan a las bolsas abiertas. Hay un costo sanitario, un costo económico para comercios y vecinos, y un costo político: la erosión de la legitimidad. Cada día que la basura permanece en la calle transmite el mensaje de que la autoridad perdió el control de lo básico.

Los vecinos tienen derecho a exigir, pero también la obligación de no convertir la basura ni los rumores en armas políticas de corto plazo. La crítica es legítima; el linchamiento mediático no resuelve el problema. Se necesita presión ciudadana informada y mecanismos de rendición de cuentas.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.