CIRUGÍA PRIISTA

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AL DESNUDO

Por: Édgar Rodríguez H.

Muchas son las razones y los motivos ya conocidos por los que el PRI fue derrotado en las urnas el pasado 1 de julio, al grado de quedar herido de muerte. Lo que ahora uno se pregunta es si logrará recuperarse en los siguientes seis años en el ámbito nacional, y en tres años en Colima, entidad en donde se tiene a un gobernador emanado del tricolor, pero con una mayoría de diputados conformados por el bloque Morena, PT y Encuentro Social, en el Congreso local, a partir del próximo mes octubre.

Aquí sería importante retomar las palabras de la ahora presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, cuando señaló en entrevista con el diario Reforma que “el 2018 será recordado en la historia del PRI de una de dos maneras: como el año de la gran debacle o como el año que iniciamos nuestra gran reforma”.

Si es por lo segundo, es tiempo ya de ponerse a trabajar y pensar en reinventar al PRI desde su raíz. La dirigente nacional propone reconsiderar su identidad ideológica e incluso a cambiar el nombre del partido, cortar de tajo y emprender reformas de fondo, atendiendo las voces de la militancia joven, de las nuevas caras y, si por qué no, rescatar alguno que otro priista con experiencia en la toma de decisiones, no dinosaurios que acabaron con la paciencia del electorado.

En Colima no queda mucho tiempo para que el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, en su calidad de primer priista, tome las riendas del partido con total seriedad y realice una limpia, cierre ciclos y renueve liderazgos comprometidos con las causas ciudadanas, sino quiere pasar a la historia como el primer priista que perdió y dejó a Colima en manos de otro partido en el 2021.

Las revisiones de los números finales de esta elección revelan que, en Colima, Andrés Manuel López Obrador tuvo su efecto, pero también indican que muchos “priistas” y ex priistas, contribuyeron para prácticamente sepultar al tricolor bajo el sello morenista. Ante ello, JIPS deberá llevar a cabo una cirugía perfecta para reanimar al moribundo PRI en el corto plazo, con hombres y mujeres que representen -sin simulaciones- las causas de los colimenses.

En esta cirugía urgente, JIPS deberá recoger las palabras de Ruiz Massieu vertidas en el diario Reforma cuando señala que se requiere “Un partido incluyente, plural y autocrítico” (…) “un partido de centro izquierda, con un componente social muy fuerte, más cercano a la socialdemocracia, en el cual los candidatos surjan de un consenso con la militancia, donde la militancia participe democráticamente en la elección de los candidatos y los dirigentes”.

Los cambios, sin importar quién o cuándo tiempo lleve en el encargo, deben ser de tajo en los Comités Ejecutivos Estatal y municipales del PRI, para dar paso a nuevos liderazgos elegidos democráticamente, pero sobre todo identificados con la sociedad y, si es necesario, cambiar la marca para favorecer el proceso de recomposición y el cierre de ciclos y evaluaciones. El reto no es fácil, pero hay que arriesgar para inyectarle vida al partido.

SE DICE QUE…

*Para sacar al buey de la barranca, no sólo se requiere de una limpia partidista, sino también de cambios en el gabinete peraltista, donde existen funcionarios que, en nada han destacado al frente de las secretarías que les fueron encomendadas.

*Ante esa nueva realidad, y ante el futuro incierto del priismo, el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez debe ir pensando en una transformación profunda y la destrucción de viejas prácticas. No debe olvidar que los oídos sordos del PRI, están pagando la factura.

*Entre los propio priistas hay quien dice que después del 1 de julio, las siglas del tricolor pasaron de PRI a RIP.