CFE LA PESADILLA DE HOGARES Y NEGOCIOS

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La Panga
Por: Mayahuel Hurtado Ortiz

Hace aproximadamente un bimestre le platiqué la historia de un ciudadano que casi se infarta porque le llegó un cobro de luz de casi nueve mil pesos, lo curioso es que habitan tres personas y no están desde las 7:30 de la mañana hasta las cuatro o cinco de la tarde; un refrigerador pequeño, ventiladores, dos televisiones que se encienden por la noche, y aparatos que casi no se usan porque generalmente no están en casa. Tienen un aire acondicionado portátil de bajo consumo de luz y eso no fue suficiente, el recibo era de 8 mil 867 pesos aproximadamente.

En este espacio, recuerdo también que le narré a usted la forma tan bien ensayada de las empleadas que están encargadas de ser la cara de la empresa CFE y de dar seguimiento a los clientes. En donde con una serenidad y paciencia le dicen que esos cobros son justos y están aprobados por senadores y diputados, que si usted tiene dudas consulte en internet. El usuario afectado les solicitó en ese momento que le dijera cuanto llevaba de consumo y de forma mágica la computadora no tenía conexión a internet porque falló el módem. Total que no les ganó ningún argumento y de mala gana le sellaron el oficio y enviaron a un diagnosticador para que lo convenciera que tenía un consumo de luz similar al de un minisúper y que debía prácticamente usar al 75% los aparatos que actualmente usaba.

Pero esta historia no terminaría ahí, sería demasiado bueno para ser verdad, y después de vivir de forma precaria con el mínimo consumo de luz, en donde poco faltó para que usaran velas durante la noche, llegó el tan esperado recibo, el cual traía un descuentazo, ¡Claro, si el usuario afectado siguió al pie de la letra las indicaciones, no esperaba menos de la CFE! Y un día por la tarde, al llegar a su domicilio, vio la hoja impresa a color verde con blanco, que conocemos como recibo de la CFE, lo levantó con terror, pensando en que dejaría un mes de trabajo a la empresa socialmente responsable que le brinda el suministro de energía eléctrica… respiró, tomó con la mano derecha el recibo y vio que el decía 5 mil dos pesos. Realmente no puedo escribir las expresiones que en ese momento dijo a los cuatro vientos el usuario y se que usted se las imagina, pero definitivamente no estaba pagando la luz que consumió, el importe del recibo fue resultado de un cálculo amañado en el que CFE siempre tendrá una justificación para decirle el ¿Por qué? Le están cobrando esas cantidades excesivas, a pesar de que el diagnosticador analizó la red eléctrica doméstica y no encontró irregularidad alguna o fuga, para que se pensara que ese es el motivo  que sigue dando como resultado el que de nueva cuenta deje un salario de trabajador promedio que trabaja como empleado de una tienda de autoservicio, seguridad privada o en alguna fábrica o maquiladora. Simple y sencillamente de nuevo fue víctima de un cobro indebido que nadie en CFE le puede demostrar que gastó, porque todo se redunda a un cobro como resultado de un cálculo y que como parte de las acciones “buena onda” se lo van a dividir en otros bimestres, fue así como este usuario al contratar por primera vez el servicio de luz inició pagando trescientos setenta pesos, después subió a ochocientos, de ahí mil seiscientos, dos mil setecientos y 8 mil 867 pesos y como fue, protestó de forma escrita y dijo que acudiría a otras instancias, le hicieron una rebajita, pero el cobro aun es por demás excesivo, vaya qué excesivo, es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.

Durante este bimestre, coincidentemente se comenzaron a dar una serie de protestas por parte de algunos de los integrantes del sector restaurantero y hotelero, y fue el presidente de Canirac Sergio Contreras Ochoa quien dijo que como resultado de los aumentos que alcanzan hasta el 130% en los cobros de energía eléctrica por parte de la Comisión Federal de Electricidad, el 20% de la industria restaurantera está al borde de la quiebra y lo dijo claro para que lo escuchen “en caso de que las autoridades en la materia no frenen estos aumentos, los establecimientos cerrarán sus puertas al no poder pagarle a CFE;  algunos restaurantes ya tomaron medidas emergentes, como dejar de contratar personal o incluso reducirlo y esto es realmente preocupante porque golpea bastante toda la industria restaurantera del país. Hemos intentado tener pláticas con el encargado de la zona de CFE, le mandamos una carta, al igual que al Congreso”.

Y le pregunto amable lector, lectora,  si ellos como conjunto de empresas no han sido escuchados, ¿qué se puede esperar un ciudadano común como usted o como yo?

Este es un llamado urgente para los senadores y diputados federales, quienes tienen el poder de votar para frenar estos abusos, revisar los apartados de la ley energética y la vigencia de la tarifa doméstica de alto consumo (DAC) así como hacer una reestructuración del cobro de uso de energía para los ciudadanos que padecen el tener que pagar un recibo de luz que representa dejar gran parte de su salario, e incluso el resultado de una quincena o mes de trabajo. Pero también analizar cómo afecta a los empresarios estos cobros excesivos, no debemos olvidar que son ellos los generadores de empleos.

Con el debido respeto para nuestros representantes populares en la Cámara de senadores  Joel Padilla Peña, Gricelda Valencia y Gabriela Benavides; así como en el Congreso de la Unión a Indira Vizcaíno Silva, Jorge Luis Preciado Rodríguez, Claudia Yañez Centeno, Liduvina Sandoval y Ximena Puente de la Mora, solicitarles que incluyan un punto de acuerdo de urgente resolución, un exhorto para frenar estos cobros excesivos de la Comisión Federal de Electricidad, misma que se presume certificada por ISO 9000 y que no cumple el principio básico “satisfacer las necesidades y expectativas de los clientes”; estén seguros que los colimenses y el resto del país les agradecerá y jamás olvidará su intervención.

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