Campañas electorales que deseducan

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Por: Jonás Larios Deniz*

En todo el país, dieron inicio las campañas electorales para diferentes cargos de elección popular. No es poca cosa. En Colima se elegirá al nuevo Gobernador del estado, presidentes municipales y diputados locales y federales. La dinámica de competencia abraza a casi todos, confrontándonos fuertemente al posicionarnos a favor de unos y otros candidatos y candidatas. Todo es motivo de disputa en una contienda electoral porque la lucha es total; desafortunadamente se acude a estrategias no propositivas para hacer notar los defectos del contrario. Se dice que en la guerra y el amor todo se vale, sin embargo, damos un pésimo ejemplo a las niñas, niños y adolescentes, en relación con la práctica de valores como la honestidad, el respeto y la solidaridad. El bombardeo mediático es cada vez más abrumador y refinado, tanto que se asegura que algunas puestos se han ganado gracias a la elaboración de un concepto favorable en torno al candidato, con características y rasgos que no existían. Eso también es mentir. Los partidos políticos se vigilan entre sí, pero no logran concretar pactos de respeto y civilidad, cuando los firman terminan rompiéndolos más temprano que tarde. El estrés que dicha confrontación genera en los diferentes sectores y ámbitos de la vida cotidiana nos enferma, al grado que se provoca una psicosis de desilusión y desesperanza. A propósito, se lanzan campañas que invitan a la población a emitir su voto para disminuir el abstencionismo.

Una campaña política debe centrarse en la exposición de las propuestas e ideas para hacer crecer a los municipios, estados y a todo el territorio nacional en su conjunto. También es la oportunidad para recoger aportaciones de las personas (militantes o no de un partido político), los empresarios, las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. Las y los políticos tendrán que aprender que en lugar de hablar (¨bonito¨) deben escuchar para recoger las necesidades de la población, de los expertos y grupos de la sociedad civil interesados e involucrados en temas álgidos. Los medios masivos de comunicación invaden descaradamente todos los espacios, públicos y privados. Los anuncios de los candidatos y candidatas (y sus partidos) están en radio, televisión, prensa, cine, en la calle, en todas partes. El problema es que mienten sistemáticamente a través de verdades a medias. El tema de las campañas políticas nos impacta al profesorado y a las escuelas porque los alumnos de educación básica y bachillerato, todos ellos menores de edad, escuchan las denostaciones que hacen las y los contendientes entre sí. Los rumores, chismes, supuestos, denuncias, alusiones personales y familiares de los enemigos, todo en conjunto, se convierte en una verdad falsa, dolorosa e inmoral. Las niñas, niños y adolescentes aprenden que sinónimos de político son ladrón y mentiroso. Aprenden también que se vale tergiversar la información, hacer chismes y levantar injurias. Las campañas políticas deseducan, por lo que los padres y madres de familia tendrán que estar muy al pendiente de evitar la exposición y sobre exposición de la familia a las campañas publicitarias. Por su parte los docentes tendremos que incluir el tema electoral a las aulas a través de contenidos y de ejercicios democráticos entre los estudiantes. Cambiemos los conceptos de política y político convenciendo a las niñas, niños y adolescentes de que las verdades a medias no deben usarse para ganar contiendas electorales. De esta manera los nuevos sinónimos de político serán honestidad, trabajo y liderazgo.

* Profesor-investigador de la Universidad de Colima