CAMBIAN LAS SEÑALES. ¿RECTIFICARÁ LA 4T?

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VENTANA POLÍTICA

Por: Guillermo Montelón Nava.

Haber impuesto a la mala la reforma al poder judicial, con una mayoría espuria, especialmente en el senado, ya comienza a tener sus consecuencias y pareciera, aunque habrá seguir atento a lo que suceda respecto a este tema que atenta contra la democracia y contra el orden constitucional. Y es que las inconsistencias de la reforma, tanto en su contenido como en su proceso legislativo, pudieran dar lugar a que la Suprema Corte de Justicia invalide la reforma, a pesar de todas las presiones y la narrativa dictatorial que se había venido dando.

Y es que luego de haberse hecho públicas las inconsistencias y contradicciones que contiene la reforma, al poder ejecutivo y al poder legislativo no les queda otra que reconocer los errores cometidos, cosa que, entre otras cosas, demuestra que no se tuvo un proceso legislativo apegado a la normatividad, pues al haber legislado con prisas y con la idea de que la nueva norma se publicara antes de la salida de Obrador, no solo los legisladores federales, sino especialmente las legislaturas locales, la aprobaron sin analizarla en detalla, de hecho, en muchos congresos ni siquiera fue leída por las comisiones respectivas, sencillamente porque todo fue una simulación descarada.

Ante ello, el primero en reconocer los errores y contradicciones fue “el flamante” catedrático de la escuela de derecho de la UNAM Ricardo Monreal, quien adelantó que será necesario reformar la reforma, lo que en esencia es una buena señal o un buen pretexto para que se pueda abrir un diálogo con el poder Judicial. De la misma forma la Secretaria de Gobernación Rosa Isela Rodríguez y el Coordinador de los senadores de Morena han expresado su intención de abrirse al diálogo y al análisis sobre los mecanismos que puedan llevar a buen término la implementación de la Reforma.

Y lo que mas llama la atención sobre estas nuevas señales que se mandan, es que en el marco de la celebración de los 200 años del Senado de la República, la ministra presidente de la Suprema Corte, Norma Piña, fue invitada de honor y fue atendida con cortesía, amabilidad y amplias consideraciones por Gerardo Fernández Noroña, el otrora legislador más rijoso que ha tenido el poder legislativo, motivando que el propio presidente del senado señalara la intención de establecer el diálogo con el poder judicial para que la implementación de la reforma llegue a buen término.

Las señales, si bien no deben ser motivo de triunfo, no dejan de ser positivas y esperanzadoras, máxime cuando son muchos los señalamientos, las exigencias y las muestras derechazo que se han generado, no solo dentro del país, sino en el exterior, lo que no podrá seguir siendo ignorado, ni por la presidenta ni por el poder legislativo y es muy probable que ante la aberración que ha representado hacerse de una mayoría calificada sin legitimidad ni legalidad; que ante la imposición directa que hicieron al aprobar una reforma a todas luces atentatoria contra la división de poderes y la autonomía del poder judicial, pudieran estar buscando una salida política lo más decorosa posible.

Y es que además de la crisis constitucional que se ha provocado y cuyas consecuencias aún estarían por verse, hay temas que la presidente Claudia Sheinbaum no pueden pasar por alto, como son las dos sentencias que impuso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos contra México y los llamados hechos desde las Naciones Unidas por las cosas negativas que provocará esta reforma, a lo que habría que sumar otros hechos, como la desconfianza que se está generando entre los inversionistas y los problemas financieros que se avecinan como resultado de las políticas asistencialistas, la corrupción y el desorden administrativo que dejó López Obrador.

Por otra parte, la presidente también comienza a ver que la realidad se está imponiendo poco a poco, comenzando por el tema de la violencia que provocan las organizaciones criminales y que en los primeros diez días de su gobierno y si bien pareciera que va a continuar con la política de su antecesor, aunque matizada con algunas acciones, lo cierto es que será muy difícil bajar los índices de criminalidad mientras no se definan nuevas estrategias que incluyan la atención precisa, sistemática y organizada de las causas y raíces, reorientando políticas asistenciales, el fortalecimiento del tejido social, comenzando por la familia, la organización comunitaria y la participación ciudadana, entre otras cosas.

También se deberá trabajar mucho en otros temas clave que deberá incluir la cooperación internacional, el control del tráfico de armas, la migración, la trata y tráfico de personas, así como el exigir a los estados un estricto cumplimiento de sus responsabilidades en esta materia de la seguridad. Veremos si con todo eso, la presidente decide tomar al toro por los cuernos, y se decide a establecer su propio estilo de gobernar. Aún está tiempo, pues México no podrá soportar 6 años más esta crisis de inseguridad e inestabilidad política.

 

 

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles CN COLIMANOTICIAS.