Por: Oliver Reyes Valencia
Mi café ya se ha enfriado,
¿cuánto tiempo habrá pasado?
Y ya no estás aquí conmigo,
se me fue tu abrigo.
Solo quedaron recuerdos
de aquellos momentos felices,
se me apagan los matices.
Solo veo días grises,
solo veo días tristes.
Escondido entre las sombras,
mi cara lo dice todo.
Solo pienso en cómo el corazón
ya no late igual que todos.
Tus palabras vuelven hoy
a golpearme la memoria,
como balas perdidas
atravesando la historia.
La mente me lanza ideas
sin que yo las provea,
y tu recuerdo apareció
otra vez y es otro mes de recordarte.
Detente y abrázame fuerte,
como si fuera el día de ayer.
Quisiera escucharte de nuevo,
pues terminó el juego.
Dame un consejo al oído,
dime cómo seguir de pie
después de lo vivido.
Hoy tu vida ya no es más,
y eso no me trajo paz.
Hubo tiempo en realidad
pero incluso lo más bello
también tiene su final.
Nos quedamos tan solitarios,
como antes veiamos varios.
Lágrimas caen de mi alma sin permiso
por lo mucho que te quiso.
Las personas que te aman
se preguntan por qué te fuiste;
tus mascotas se preguntan
dónde estás, por qué no volvió tu voz.
La casa suena vacía,
la radio se apagó.
Mi café sigue esperando;
no sé ni cuándo, paso el
momento que nos destrozó.
Seguimos pensando en
alguien que ya no está.
Detente y abrázame fuerte,
aunque sea en mi pensar,
como si el tiempo obedeciera
y te pudiera regresar.
Mi café ya se ha enfriado,
la música se ha callado.
Los días tienen color,
pero no este dolor.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.