BOLIVIA: DEMOCRACIA ENFERMA

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TAREA PÚBLICA

Por: Carlos Orozco Galeana

Bolivia vivió hace unos meses   un paro nacional  para reclamar el respeto al voto del referendo de 2016, cuando la mayoría de los bolivianos rechazó habilitar la postulación de Evo Morales. Varias ciudades de Bolivia amanecieron bloqueadas, con escaso transporte público, oficinas y comercios cerrados en esa jornada nacional de repulsa  convocada por organizaciones ciudadanas y partidos opositores en rechazo a la postulación de Evo Morales a un cuarto mandato. Y apenas ayer, una nueva crisis se ha presentado ante la exigencia de opositores de que renuncie a un cuarto mandato tras ganar en la primera vuelta con apenas un margen de diez por ciento.   El plazo otorgado, de 48 horas.

En la capital, La Paz, el transporte está desquiciado  y hay  grupos cada vez más numerosos  que impiden el tráfico en el centro de la ciudad. Hay manifestaciones  en varias ciudades en contra de la continuidad en el poder  de Morales para decirle a Evo, muy querido hace unos quince años, que ya no lo quieren en el poder, que ya no confían en él y que ha trocado su espíritu de servicio a la patria por una ambición a la que muchos políticos no pueden resistir: la de la permanencia en el poder hasta la ignominia, hasta que el pueblo los eche con una patada en el trasero. Bolivia no quiere un dictador.

El origen de la inconformidad que huele a guerra civil es el reclamo al  respeto al voto del referendo del 21 de febrero de 2016, cuando la mayoría de los bolivianos rechazó reformar la Constitución para habilitar la postulación de Morales a un cuarto mandato. No obstante, el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) logró un fallo favorable del Tribunal Constitucional al que la oposición acusa de ser proclive al oficialismo. Esto se entendió como una maniobra similar a las que emplea en Venezuela Nicolás Maduro quien,  a golpe de dinero, cargos para cómplices y amenazas a sus contrarios  se mantiene en el poder. Instalado en éste desde hace doce años, Morales ha perdido popularidad ante denuncias de corrupción en su gobierno, según encuestas y analistas y buena parte de la población.

Este hombre de raíces indígenas despertó esperanzas en su pueblo, fue una apuesta popular de repercusiones inimaginables en el mundo pues era una persona casi sin estudios, se vio increíble que  pudiera ascender a tan alto cargo y más en un tiempo en que las derechas dominaban en el continente.  En el tiempo que lleva de presidente,  se ha visto  cómo Evo se ha sabido mover como pez en el agua demostrando que se puede gobernar aún sin poseer títulos académicos.

Juan Evo Morales Ayma, cual es su nombre completo,  es un político sindicalista, activista, es dirigente indígena y presidente desde enero de 2006, cuando obtuvo un 54% de los votos. El 6 de diciembre  de 2009 se reeligió con el 64,22 % de los votos y reasumió la presidencia de Bolivia el 22 de enero de 2010. Y en 2014, se reeligió nuevamente para gobernar hasta el 2020.​

En la actualidad,  Bolivia es uno de los países con más desarrollo progresivo en Sudamérica y la pobreza extrema  disminuyó allí  de 36,7 % a 16,8 % entre 2005 y 2015.

Entonces, la pregunta obligada es cómo si un presidente querido y respetado y con resultados positivos en la economía, como Evo, es rechazado hoy por su pueblo. ¿ O es la derecha boliviana la que está instrumentando esa convocatoria para echarlo del poder por no tolerar más a la izquierda progresista? O es porque, de plano, el pueblo boliviano es muy maduro y no quiere una dictadura por muy buena que resulte o porque no ha sabido aquilatar los logros de la izquierda representada por Evo  ?

Es deseable que prosperen los acuerdos y se respete la auditoría a la pasada elección que sorpresivamente registró un incremento notable en favor de Evo cuando todo mundo ya apostaba a una segunda vuelta. 

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