Ambos sismos ocurrieron con epicentro a unos 220 kilómetros al oeste de San Diego y Rosarito en el Pacífico, cerca de las 2:30 de la mañana, hora local, y las posteriores réplicas fueron de menor intensidad.
Los dos movimientos ocurrieron a unos 350 kilómetros al oeste de la Falla de San Andrés, en California, que según el Servicio Geológico registra un retraso de cerca de una década en un reacomodo periódico.





