Por José Díaz Madrigal
*Para el jefe, a 37 años de ausencia.
A través de estas colaboraciones dominicales, hace casi dos años a propósito de una visita a México del dictador cubano Miguel Díaz Canel; escribí la columna con el título “EL CÁRTEL CUBANO”. Para averiguar datos, estuve buscando un libro que había leído tiempo atrás llamado: Fidel y Raúl mis hermanos, la historia secreta. De la autora Juanita Castro.El libro mencionado que fue de mi propiedad, por alguna razón lo había perdido. Una dama generosamente se ofreció a buscarlo por Internet, publicó el título en redes y curiosamente le contestó un joven seminarista cubano desde La Habana. Respondió con cierta precaución, preguntando cuál era el motivo de buscar ese libro. La cautela se debía a que acababan de sufrir una fuerte represión de parte del gobierno comunista, a causa de las marchas de protesta contra el régimen, pocos días antes; llevando a prisión a cientos de manifestantes.En aquellos días, miles de cubanos salieron a las calles para pedir libertad y mejores condiciones de vida. De los cientos de encarcelados de esa inusual rebeldía antigobierno, decenas de ellos fueron sentenciados a penas que van de 5 a 25 años a pasar tras las rejas, por el delito de sedición -el pretexto donde se escudan las tiranías- porque atentaron contra el orden constitucional y la estabilidad de nuestro Estado socialista.Por medio de una aplicación, el libro se obtuvo de otro lado; sin embargo el joven seminarista siguió en comunicación con la amiga que había posteado la obra de Juanita Castro. Intercambiaron número de celular y gradualmente en el trayecto de los meses, se desarrolló entre ellos una corriente de verdadera empatía, de amistad sincera. El muchacho veía en ella, quizás la hermana mayor que no tuvo o tal vez a una tía -de hecho así le dice- a quien le pide consejo y consuelo.El caso es que transcurrido año y medio desde la primera vez que se comunicaron, la tía hizo equipo con unas religiosas de aquel país y sacaron al muchacho de Cuba. Para los cubanos ordinarios, que no tengan trabajo gubernamental, es casi imposible obtener visa de la mayoría de países; a excepción de los que tienen regímenes dictatoriales como Nicaragua. El ex seminarista voló a Nicaragua y desde éste país centroamericano se enganchó a una bien estructurada red de polleros, que lo trajeron por atajos y caminos secundarios en un viaje que duró 12 días hasta llegar a Colima.En días recientes un artista de origen cubano, ya con nacionalidad mexicana, soltó en un arranque de indignación, unas frases contra el presidente López Obrador, motivado por el exagerado respaldo que el ejecutivo federal brinda a Miguel Díaz Canel. La declaración del artista la dijo después de un concierto en Hermosillo Sonora: me cae muy mal ese tipo, ojalá se muera.Hechos y palabras, sacan palabras y hechos. El cantautor cubano, acaso dolido por el estado de miseria, sufrimiento y hambre en que viven sus familiares y paisanos en Cuba; no tuvo pelos en la lengua para decir lo que dijo, aprovechando que ahora vive en un país libre. Expresó esa declaración a lo mejor en un momento de enojo, es posible que no lo haya dicho con el vivo deseo de la maldad.No existe justificación para que el presidente mexicano apoye a ladrones de esperanza. A decir del joven cubano que ya vive en Colima: aquí que estoy trabajando, me doy cuenta que no tengo que preocuparme por la comida; en cambio allá en Cuba, la gente se levanta pensando donde va a ir a conseguir alimento, porque en verdad es escaso. El gobierno cubano echa pestes contra los norteamericanos, pero gran parte de los comestibles llega de los Estados Unidos; por ejemplo, para que te den un pollo tienes que hacer una fila de cuando menos 4 horas sólo para que te den la ración mensual, que rigurosamente te la anotan en tu libreta de racionamiento.Los opresores cubanos, no merecen la consideración, ni el favor, ni siquiera la neutralidad del pueblo y gobierno de México. Debemos condenar la catástrofe histórica que han padecido los cubanos a manos de una pandilla de ladrones enquistados en el poder. El joven cubano en Colima, vive feliz, con la firme esperanza de estudiar y traer a su familia a la libertad.
Sí eres neutral en situación de injusticia, has elegido el lado del opresor. Desmund Tutu Premio Nobel

