El medio, Ecos de la Costa, fue bastante generoso con el señor Pineda, pues no sólo le concedió las 8 columnas de esa edición, sino que además le dio dos planas a sus declaraciones en dónde a toro pasado, hace una serie de cuestionamientos a la institución y a la vida académica misma que, concierne exclusivamente a los universitarios. A nadie escapa que en el marco de las leyes vigentes, y con pleno respeto a la autonomía, es competencia exclusiva de la comunidad universitaria la gestión de los recursos y el rumbo que habrá de tomar la institución en beneficio de la sociedad.
Antes que nada quiero precisar que respeto a Justino Pineda como persona, y como académico, lo que no obsta para que difiera de sus puntos de vista y de sus críticas plagadas de nostalgia y de añoranza por un tiempo que no volverá.
Es ambición tan perversa como estéril intentar volver al pasado. La universidad se renueva todos los días, en un contexto en que es necesario actualizar la educación, los instrumentos y los fines de la misma, como parte de la necesidad de la renovación de los contenidos, pero también de la urgencia de responder a las demandas del entorno social, las necesidades del aparato productivo y los desafíos inaplazables del cambio y de la modernización.
Bienvenida la crítica cuando es de buena fe, cuando tiene un carácter propositivo y no cuando procede de la nostalgia y el rencor. La universidad sigue siendo el espacio privilegiado para el debate y el libre examen y discusión de las ideas, en un marco de civilidad y tolerancia, pero la crítica que adolece de sustento no tiene lugar ni encuentra eco en la comunidad universitaria y en la sociedad colimense. Observamos que la comunidad universitaria está afanada en la superación cotidiana con una perspectiva positiva al servicio de las mejores causas de la región y de México. Al respecto, el rector Aguayo fue muy puntual al precisar que las críticas, “algunas se alimentan de las añoranzas del pasado y la mirada crónica al retrovisor”, pero que “ ésas no tienen cabida porque hoy la universidad es otra en un mundo que también cambió. Pensar lo contrario es creer que el mundo se detuvo décadas atrás”.
Justino Pineda hizo señalamientos extemporáneos y denunció falta de libertad, de democracia y de transparencia en la institución, y “ una Ley Orgánica autoritaria”, pero lo hace muchos años después de que tuvo importantes cargos – Coordinador de Investigación Científica y Secretario General de la institución, nada menos que la antesala de la Rectoría-. Son extrañas estas declaraciones, exentas de oportunidad y por tanto de pertinencia, ahora, muchos años después de que guardó un extraño silencio respecto de todo lo que es el quehacer universitario. ¡ Haberlo dicho antes!
Seguramente, el rector en turno y el consejo universitario hubiesen atendido esos señalamientos y realizado los ajustes apropiados a tan relevantes denuncias y sobre todo, viniendo de un destacado cuadro de la Universidad. ¿No es extemporáneo, por decir lo menos? ¿No son críticas a toro pasado, como ya lo señaló el rector de la casa de estudios?
Seguramente, las declaraciones del señor Justino Pineda, expresadas en su momento preciso, hubiesen sido más valiosas y no ahora, cuando sólo buscan empañar el quehacer de un rector de perfil humanista y con un liderazgo democrático, como lo es Miguel Ángel Aguayo, lo que es reconocido por todos, por tirios y troyanos, por la SEP, por el Gobierno federal, por el gobierno del estado, por los liderazgos partidistas de todos los colores, por la comunidad universitaria y por el pueblo en su conjunto. No hay más que ver las crónicas periodísticas de los días posteriores al informe rectoral, para percatarnos que es un rector que tiene los consensos y la autoridad moral y legal para ser el líder de los universitarios y los egresados de nuestra Alma Mater, una institución tan noble y tan generosa que es capaz de ofrecer empleo a muchas personas, así sea a hermanos y parientes de sus críticos más severos.
La Universidad de Colima es una institución central en la vida del estado, la región y el país. Muchos de los avances del desarrollo regional, y la movilidad social inherente a la educación, no se explicarían sin la labor de la casa de estudios, un proyecto visionario de Lázaro Cárdenas, de Pedro Torres Ortíz, de Rubén Vizcarra Campos de José S. Benítez, y de tantos hombres y mujeres ilustres que dieron cima a este proyecto que es grande y que pertenece a muchas generaciones de colimenses. Colima no sería el mismo estado, sin su universidad, una institución motor del desarrollo, de la modernización y del avance democrático de Colima. La universidad es la formadora de los cuadros técnicos y profesionales que requiere la sociedad y de los líderes para todos los campos del saber y del espectro social.
Es un imperativo nacional que los centros de educación superior del país requieren de recursos crecientes para su desarrollo y para solventar los retos de la cobertura, la eficiencia terminal y la calidad. Es oportuno señalar que la Ley General de Educación, desde hace más de 5 años establece el compromiso de asignar el 1 por ciento del PIB a la investigación científica y el desarrollo tecnológico. La Unesco recomienda el 8 por ciento del PIB para educación y el 1 por ciento para Ciencia y Tecnología, con lo que coincide con la ley nacional en la materia. No hay presupuesto que alcance para el cumplimiento de las tareas sustantivas de la universidad, cuando sólo se destina el 0.67 del PIB para educación superior Por eso, resultan extrañas las declaraciones del señor Justino en el sentido de que “ es suficiente” el dinero que le dan a la universidad y que el manejo del presupuesto “es torpe”. Dice el señor Pineda, respecto al presupuesto para ciencia en la UdeC: “ La cantidad es suficiente por las condiciones en que estamos”.
No es suficiente, porque se destina sólo el 0.35 del PIB para ciencia y tecnología – una tercera parte de lo mínimo que se requiere y recomienda- con lo cual no se está cumpliendo con la normatividad federal en la materia y se generan carencias y rezagos estructurales para la ciencia lo que acentúa la dependencia de México en este rubro tan esencial para la soberanía nacional. No le asiste la razón al ex funcionario, en el sentido de que es “suficiente”. En cuanto, a lo que dice, “en general, la manera en que se invierte el presupuesto es torpe”, de plano es una falta de respeto al rector, al Consejo universitario y a las autoridades federales, así como al poder legislativo, que auditan, revisan y fiscalizan de manera permanente el manejo transparente de los recursos en la casa de estudios.
Dice el señor Justino que “no sé cuantas patentes tiene la universidad, pero creo que son muy pocas”. Si así fuera, es mezquino regodearse con que sean pocas. Y sin son pocas las patentes, ello habla mal de su labor como responsable de la ciencia en la UdeC durante casi dos décadas y de los años en que fungió como Secretario General. ¿Es ese su legado? Sería bueno saber si el propio Justino Pineda es autor de alguna patente que le reditúe beneficios a la universidad hoy en día.
El rector de la UdeC, Miguel Ángel Aguayo recordó que Justino Pineda, estuvo muchos años como coordinador de investigación científica “y ahora que no nos venga a decir que no hay patentes, porque yo le pregunto: ¿cuántas hicieron en su tiempo? … como secretario general, ¿qué iniciativas tuvo?, ¿en ese tiempo no le parecía la ley orgánica autoritaria?, o sea a toro pasado creo que no se vale hacer cuestionamientos”. ( Ecos de la Costa, lunes 20 de diciembre de 2010 p. 8).
Respecto de los fideicomisos de que habla el señor Pineda, con cantidades millonarias de hace 21 años, Justino Pineda dice: “No tengo idea de cómo se han manejado, en virtud de que no intervine en el manejo administrativo”. ¿No sabe?, Si así es, ¿es válido hablar de lo que no se sabe o no le consta? ¿Qué acaso, en su condición de ex Coordinador de Investigación Científica y Secretario General de la universidad no pudo haber preguntado sobre la operación de esos fondos? ¿ No es muy tarde para hablar ahora, cuando se guardó silencio durante tantos años?.
Por cierto, Justino Pineda habla de tres fideicomisos por 201, 20 y 13 millones de pesos de los de antes; es decir, antes de que le quitaran tres ceros al peso en tiempo de Carlos Salinas, por lo que las cantidades se devaluaron. Como bien lo dijo el rector Miguel Ángel Aguayo, “ se están tomando en cuenta recursos con el valor que tenía el peso hace 30 años o hace 10 o hace 20 años, que habría que quitarle tres ceros, y ver en cuanto queda”. (Ibidem).
En su mensaje a los universitarios, el rector Miguel Ángel Aguayo López, el pasado 15 de diciembre, en ocasión de su informe rectoral hizo un llamado a transformar a la casa de estudios para adaptarla a los tiempos actuales, y dijo que es tiempo de “sentar las bases para una nueva universidad, porque es imperativo mirar al futuro e insertarnos en el mundo con actitud humilde y de aprendizaje permanente”.
Es una propuesta de transformación que mantiene intactos los principios que le dieron origen a la institución, un origen popular, cardenista y revolucionario; un programa colectivo que protege sus fortalezas y saberes acumulados; un proyecto con viabilidad en el tiempo, que se actualiza todos los días, que se renueva en el cumplimiento de sus funciones sustantivas y adjetivas y que busca la calidad total, la mejora continua y la excelencia académica, que propicia la indagación científica generando conocimiento de frontera, pero sin olvidar la pertinencia social.
En resumen, miremos al futuro, es más importante construir que destruir. Un proyecto colectivo tan noble como lo es la universidad siempre será vigente y prólogo del porvenir. A pesar de las asechanzas externas, a pesar de los detractores de ayer y de hoy, La universidad siempre saldrá adelante, porque es un proyecto generoso que pertenece a muchas generaciones de colimenses y a lo largo de su historia, ha dado sobradas pruebas de su capacidad interna para transformarse y propiciar el cambio de la sociedad en que está inmersa. Para decirlo en palabras del educador y estadista Jesús Reyes Heroles: “Una mejor edad no está detrás de nosotros, está adelante”.
