Andy, el soberano

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Bitácora Reporteril

Por: César Barrera Vázquez

Colima. – Morena dio un salto regresivo de más de 200 años al ungir al hijo de Andrés Manuel López Obrador como soberano del imperio mexicano, luego de que el gobierno de Estados Unidos decidiera quitarle la visa. O por lo menos eso nos está diciendo la defensa férrea de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien parece no diferenciar entre un asunto que concierne a un particular y la soberanía del país.

Ojalá fuera una exageración, una hipérbole, un chiste de mal gusto. Pero no: hablamos del posicionamiento de una jefa de Estado, de un Poder Legislativo —cooptado— y de un desplegado firmado por gobernadoras y gobernadores afines al régimen. No tardaría en sumarse —cuestión de tiempo, porque ya son prácticamente la misma cosa— un Poder Judicial en defensa del hijo del expresidente López Obrador.

Cualquier persona puede advertir la contradicción: se trata de la visa de un particular. Pero si la presidenta asegura que la decisión contra Andy López Beltrán constituye un asunto de soberanía nacional, entonces, siguiendo la propia lógica del régimen, he aquí a Andy, el soberano.

Más delicada todavía es la incertidumbre sobre las razones por las cuales habría sido cancelada su visa. Si existen motivos relacionados con investigaciones de seguridad, deben conocerse y acreditarse. Si no existen, el gobierno mexicano tendría que explicar por qué convierte una decisión migratoria individual de otro país en un conflicto de soberanía.

Yo me pregunto: ¿hasta qué grado llega la identificación entre Morena, el gobierno y la familia López Obrador para que la defensa de Andy se transforme en un asunto de Estado?

Porque Andy tampoco aparece en un vacío político. Existen investigaciones y señalamientos contra personajes vinculados a la autodenominada Cuarta Transformación, algunos de los cuales han enfrentado investigaciones de autoridades estadounidenses.

¿Ya estarán hablando estas personas? ¿Qué información estarán aportando? Quién sabe. Pero las investigaciones están ahí.

La presidenta Claudia Sheinbaum obviamente no puede controlar las decisiones del gobierno de Estados Unidos. Lo que sí puede controlar es la respuesta de su propio gobierno. Y ahí radica el problema: en lugar de establecer una distancia institucional respecto de un asunto relacionado con el hijo de su antecesor, ha optado por involucrar políticamente a su administración.

De entrada, está poniendo las manos al fuego por Andy López Beltrán. El tiempo dirá si tuvo razón o si terminó convirtiéndose en uno de los peores errores políticos de su administración.

Independientemente de lo que ocurra, el solo hecho de transformar la defensa del hijo de López Obrador en una cuestión de soberanía nacional ya dice demasiado sobre la complicidad entre el actual gobierno y su antecesor.

Dos puntos

La Suprema Corte de Justicia de la Nación dejó de ser un contrapeso constitucional para convertirse en algo intrascendental. No solamente dejó prácticamente de deliberar en términos de acciones de inconstitucionalidad, sino que mediáticamente ha trascendido por los ministros o ministras se la pasan equivocándose o leyendo. Eso sí, han sido congruentes: por eso les dicen las ministras y ministros del acordeón.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.