Alerta: Drogan a Pasajera de Autobús

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    El 16 de julio, Elsa Espinoza Consejo, de 38 años, abordó una unidad de la línea Primera Plus en la Central de Autobuses del Norte de la ciudad de México acompañada de sus tres hijos, de dos, seis y 15 años de edad con destino a la capital colimense. Durante el viaje comenzó a sentirse mal y un desconocido, quien le dijo ser médico, le dio una pastilla; sin embargo, al día siguiente, cuando el autobús llegó a su destino, la mujer se desmayó al bajar del autobús y sufrió un paro respiratorio.

    Cuando la mujer estaba siendo asistida por paramédicos de la Cruz Roja, el hombre, quien aseguró ser su familiar, dijo que se llevaría a los niños y el adolescente mientras ella se reponía. Sin embargo, uno de los socorristas resultó ser amigo de la familia y se lo impidió, por lo que el impostor se marchó. Nadie se responsabilizó del incidente.

    Elsa Espinoza fue llevada al Hospital Regional Universitario de Colima, donde permaneció internada cinco días y después sus familiares la trasladaron al Centro Médico de Colima. Ahí permaneció tres días y los estudios que le practicaron no revelaron daño alguno, salvo el golpe que sufrió al caer del autobús.

    “Una siquiatra la trató porque no respondía a los medicamentos. Durante esos días su estado de salud mejoró y pudo hablar, aunque nunca recuperó la conciencia. No respondía a los estímulos, no mostraba alegría ni emoción, escuchaba y hablaba, pero de pronto su mente estaba en otro sitio”, explicó González Freire.
    Los análisis de laboratorio revelaron que a la mujer le suministraron escopolamina, una droga conocida como burundanga, que provoca pérdida de conocimiento inmediata y durante varias horas. Los delincuentes, sobre todo violadores y secuestradores, suelen utilizarla para adormecer a sus víctimas.

    La escopolamina es un alcaloide que puede ser suministrado en bebidas y comidas y por vía respiratoria, por ejemplo, en cigarrillo. En dosis altas puede provocar convulsiones, estado de coma y hasta la muerte.

    El investigador señaló que inicialmente la Procuraduría General de Justicia de Colima se negó a iniciar una investigación con el argumento de que debe ser la víctima quien interponga la denuncia penal, y como ella no podía hablar, el delito no se denunció de inmediato.

    Tres días después de los hechos se interpuso una denuncia penal por intento de homicidio y robo de menores; sin embargo, en la dependencia informaron a los familiares de Elsa que será muy difícil encontrar a los culpables, ya que esas bandas operan en todo el país para robar menores.

    Luego de permanecer ocho días en hospitalización, Fernando Robles, esposo de Elsa, la llevó a la ciudad de México donde está siendo supervisada por un neurólogo militar, quien informó a la familia que la droga le ocasionó un infarto cerebral y que los daños que sufrió su sistema nervioso central son irreversibles, por lo que tendrá limitaciones físicas de por vida.

    NOTA COMPLETA:

    http://www.jornada.unam.mx/2009/07/31/index.php?section=estados&article=030n1est

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