NARCOPOLÍTICA
Por: Édgar Rodríguez H.
Los comicios celebrados en noviembre de 2011 para elegir gobernador del estado, alcaldes y diputados locales, en la martirizada vecina entidad de Michoacán, estuvieron marcados por la participación del crimen organizado en su versión de “Caballeros Templarios” que “trabajó” fuerte a favor de los candidatos priistas encabezados por Fausto Vallejo Figueroa que tuvo como jefe de campaña a Jesús Reyna, ahora en capilla, y con la encomienda de delegado especial del CEN del PRI, a Fernando Moreno Peña. A la presidencia de la República y al supremo mando priista nacional les está resultando imposible desligar a Vallejo Figueroa de las relaciones pecaminosas que su ex secretario general de gobierno Reyna estableciera con líderes templarios como “La Tuta” que se dieron gusto apaleando por igual a panistas y perredistas hasta obligarlos a retirar a varios de sus candidatos. La violencia ejercida por los Caballeros Templarios para – prisitas llegó hasta el asesinato.
Los estrategas del llamado cuarto de guerra como las auténticas chuchas cuereras de que se hizo acompañar Fernando Moreno Peña en su incursión del 2011 a tierras tarascas, debieron por fuerza haberse dado cuenta de las tropelías caballerescas que para ganar a toda costa se cometieron alrededor de la narco campaña vallejista. Peor para ellos si no las vieron ni escucharon de ellas. Hay que recordar cómo festinaron la recuperación de la gubernatura michoacana “haiga sido como haiga sido”, pero ahora que se les viene la investigación judicial encima ni pio dicen; tampoco nada opinaron del dominio ejercido por los malandrines sobre el gobierno de Fausto Vallejo Figueroa que tuvo que ser salvado de la quema total por las Autodefensas y el Gobierno Federal, ni del enriquecimiento súbito de sus cachorros expertos en aprovechamiento de información privilegiada y el tráfico de influencia para hacer negocios en grande.
El periodista Ricardo Alemán se pregunta en su columna publicada el lunes anterior si de verdad los líderes del PRI estatal en 2010, 2011 y 2012 no sabían nada de las “relaciones peligrosas” que sostenían con los Templarios su candidato a gobernador y luego gobernador; y el jefe de campaña del candidato y luego secretario de Gobierno. Esta misma interrogante es aplicable a quien entonces fungiera como Delegado Especial del CEN del PRI en Michoacán, incluidos sus colaboradores más cercanos. Por supuesto que Jesús Reyna no es el único presunto implicado en la narco política michoacana, también los hay por encima, por debajo y alrededor de él, incluidos posiblemente diputados locales y federales, alcaldes y senadores de la República. Tiempo y oportunidad habrá de saber si el presidente Enrique Peña Nieto tiene o no la voluntad política de destapar y limpiar tan maloliente cloaca.
Se dice que…
Mañana sábado el alcalde de Colima, Federico Rangel Lozano, convivirá con los porteños que asistan al recibimiento que les ofrece en el marco de las tradicionales y populares Fiestas de Mayo en su edición 2014. De cara al 2015, el evento se espera de alto impacto político.
Como necesariamente tenía que suceder, tronó la alianza política concertada entre Nabor Ochoa López, Francisco Zepeda González y Jesús Orozco Alfaro, que tenía como objetivos centrales la conquista de la gubernatura del estado para el hijo de Doña Nico y la alcaldía porteña para el ahijado de Don Ferando. El primero luce como trucha coheteada y el segundo sigue en sus trece pero ahora ayuntado con el delfín de Luis Videgaray y Caso a la gubernatura de Colima, José Ignacio Peralta Sánchez, censor de la libertad de expresión a través de las redes sociales.

