ADULANDO AL FUTBOL

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 MATOSAS Y AMÉRICA POR LA SEXTA COPA…

Por: Jorge Martínez

Pareciera un distancia corta y nada significativa las tres unidades que separan al líder (Chivas con 26 puntos) y al sétimo lugar (América con  23) pero no es así, es abismal, puesto que en la edición 38 de los torneos cortos (Clausura 2015) desde su instauración en 1996 en nuestro balompié, jamás había estado tan cerrada una competencia a falta de 2 jornadas,  pues ni Chivas ni Águilas tienen asegurado su boleto a la fiesta grande, mucho menos el liderato.

Y es que el empate a un gol en la edición 218 del clásico nacional solo dejó insipidez, desagrado, desabrimiento, zozobra y enfado entre la mayoría de aficionados. Fue un partido mediano, guango y deprimido, aunque muchos optimistas le miren infinidad de cualidades. Pero no más hastiado, inapetente, desanimado, fastidiado, pesado, soporífero, adormecedor, interminable, tedioso, desesperante y cargante que el futbol y la actitud de Carlos Darwin Quintero dentro y fuera de la cancha, ¡de verdad, es una verdadera degradación!

No es anormal que cuando terminan los partidos y los arietes salen de los túneles rumbo al autobús o sus vehículos, Carlos Darwin Quintero Villalba se aísle del resto del grupo y no se acerque a la valla donde la prensa espera paciente por una entrevista y/o reacción de los involucrados. Tampoco es de extrañarse que durante las prácticas en Coapa, el jugador permanezca casi incomunicado con el resto del plantel y a su partida sea el único que abandone el complejo por la desacostumbrada puerta 3 del nido águila; o bien, nada tiene de insólito que cuando le toca hablar con la prensa, (regularmente los martes al final del entrenamiento), el jugador se irrite, moleste o malhumore cuando los medios le cuestionan sobre su bajo rendimiento, incluso los halagos también le exasperan e sulfuran.

El nacido en Tumaco, Colombia,  es una “pieza de marfil” DEPRIMIDA que no encaja en el ajedrez de Gustavo Matosas, y pese a que el estratega paternalista siga defendiendo al colombiano diciendo que él es el único responsable de su diminuto rendimiento, la realidad ya no la puede esconder detrás de una cortina de barbas.

Matosas ya piensa en el futuro, lo dijo recientemente: “tengo un ojo al gato y el otro al garabato” y los rumores sobre la llegada de Carlos Alberto Peña Rodríguez y José Juan Vázquez Gómez,  comienzan a sonar sigilosamente dentro del nido, pues se presume de un posible intercambio (Pachuca-León y América) donde intervendrían Cristian Pellerano y el de San Andrés de Tucumaco; Rumores son verdades a medias, ¡pero no lo descarten!

Recién platicamos con el estratega del Sport Rosario (Perú), Lizandro Barbarán Pinedo, que además de desenvolverse como timonel de futbol profesional, tiene dotes de sociólogo y sostiene, basándose en un estudio en el que analizó a 233 jugadores de la temporada 2013/2014 en Argentina, Colombia y Perú que los futbolistas feos dan mejor rendimiento en el campo que los guapos; según su estudio quien es físicamente atractivo no tiene que hacer mucho para dar una imagen positiva: «El ariete supone: soy hermoso y guapo, no requiero fatigarme demasiado»… Ese rendimiento fue valorado de acuerdo con indicadores como goles, asistencias, pases correctos, contactos de pelota y estadísticas en la lucha por balones divididos, pero entonces, ¿Darwin debiera rendir mucho más?, pregunto.

Mañana en la gran final de la Concachampions en contra del Impacto de Montreal donde el marcador está empatado a un gol, el “psicólogo-técnico” Matosas y su equipo deberán dejar a un lado sus depresiones para adaptarse rápido a situaciones de juego complicadísimas y manejar esa presión que oscila entre ser favorito por haber estado alguna vez en el Top Ten de la clasificación mundial de clubes, algo que ningún otro equipo del país o del área ha podido lograr, ser el equipo más ganador de la Concacaf, con 5 Copas de Campeones, y 2 Copas Interamericanas y sobre todo, la necesidad de obtener la visa al Mundial de Clubes.

¡Sin que nos gane el sentimiento, hasta la próxima!

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