SOCIOPATÍAS

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DE LA DISTRITACIÓN ELECTORAL

Por: J. Daniel Miranda Medrano

En la nueva pugna por la reciente conformación de los distritos electorales de mayoría que realizó el IEE,  los adjetivos van de un lado para otro señalando favoritismos y dados cargados hacia una de las partes.

El problema no es un asunto menor para los partidos políticos,  pues la nueva conformación distrital puede incidir a favor o en contra de alguna organización en la nueva  conformación del Congreso y esto es de vital importancia para cualquier instituto político. Sobre este tema hay pros y contras, algunos los señalaré en este breve espacio.

Primero hay que aclarar que el IEE hizo estos nuevos trabajos en función de una acción de inconformidad que presentó el PAN en 2011 y que resultó en la invalidación del artículo 22 que contenía la mentada distritación. Por ello, el IEE estableció una media estatal después de dividir la población total del estado entre la totalidad de distritos, permitiendo un margen de desviación de alrededor del quince por ciento.

En el caso de la elección de distritos electorales locales, el sistema mayoritario tiene puntos blancos y negros, pero  es el único posible cuando se trata de elegir a una sola persona, otorgando facilidades a los electores al identificar quienes compiten por el cargo.

En el caso de la mayoría simple, que es el utilizado para elegir a 16 diputados,  no es un sistema que refleje a cabalidad las preferencias del electorado, porque los sufragios de los partidos derrotados no son tomados en cuenta, fomentando  una falsa mayoría.  Propicia que una organización pueda tener más diputados que su porcentaje real de votación; es decir, un partido puede tener mayoría  en el organismo con menos de la mitad de los votos totales. Si esto es así en demarcaciones relativamente homogéneas, se acentúa más cuando se mezclan regiones diferentes.

El caso que nos ocupa y que está impugnado, fue realizado específicamente por un comité de especialistas en geografía electoral. Es obvio que una decisión así puede afectar o favorecer a algún partido porque se trata de una división precisamente política.

Y como asunto político, el PAN hace su juego impugnando la acción realizada por el instituto estatal; el problema no es de representación ni de democracia sino de medición de fuerzas. Pero fuera del aspecto político, la nueva distritación privilegia criterios aritméticos y de números y deja fuera otros como los de las identidades municipales, y las características culturales de las microrregiones; es decir mezcla  manzanas con pescado frito.

Aspectos positivos y aspectos negativos en este embrollo.

Finalmente, se ve muy difícil que prospere esta situación por las características del comité de especialistas que lo instrumentó, pero sobretodo porque el PAN siempre tuvo un representante que estuvo al tanto de lo que sucedía respecto a este tema, en el órgano electoral.

Contacto Twitter: @jdanie17