La redada fue producto de una operación de inteligencia de varios días, dijo a la cadena Televisa José Luis Vergara, un portavoz de la Secretaría de Marina, y agregó que más tarde en el lugar fueron hallados otros dos presuntos sicarios muertos. “Hoy con el resultado que hemos entregado al pueblo de México creo que está comprobado lo que teníamos”, sostuvo.
Beltrán Leyva, que se hacía llamar el “jefe de jefes”, manejaba con sus hermanos la organización, que nació de una escisión del cártel de Sinaloa y es acusada en Estados Unidos de introducir toneladas de cocaína.
Decenas de infantes de marina que bajaron de varios camiones tomaron por la noche las calles de Cuernavaca, una ciudad de descanso para muchos capitalinos, mientras se escuchaba un intenso tiroteo y helicópteros sobrevolaban la zona, según imágenes transmitidas por Televisa.
Beltrán Leyva fue un importante miembro del poderoso cártel del Sinaloa, pero abandonó sus filas tras el arresto de su hermano Alfredo “El Mochomo” en enero del 2008, que fue visto como una traición por parte del líder de esa organización, Joaquín “El Chapo” Guzmán, el hombre más buscado del país.
Desde entonces, Arturo y sus otros tres hermanos rompieron con el cártel y le declararon la guerra a Guzmán, tomando el control de rutas de narcotráfico en el centro y sur del país.
En una de esas batallas murió uno de los hijos de Guzmán.
Los Beltrán Leyva se aliaron con el cártel del Golfo, el archienemigo de Guzmán, y su temido y violento brazo armando “Los Zetas”.
El cártel de Sinaloa sigue siendo comandado desde las sombras por Guzmán, prófugo desde que escapó en el 2001 de un penal de alta seguridad dentro de contenedores de ropa sucia.
¿VICTORIA EFIMERA?
La muerte de Beltrán Leyva -sobre quien pesaba una recompensa de 2.4 millones de dólares en México- es una victoria para el presidente Felipe Calderón, que lanzó una cruzada contra las drogas poco después de asumir en el 2006. A pesar de que el mandatario envió decenas de miles de soldados y policías federales a distintos estados, la guerra entre los cárteles no ha cesado y desde entonces unas 16,000 personas murieron por la violencia desplegada por las organizaciones en su lucha por las rutas de narcotráfico.
“Es una victoria para Calderón en el corto plazo, pero las plazas se llenan muy rápido y vamos ver al cártel de Sinaloa intentar recuperar los territorios de Morelos, Guerrero y la Ciudad de México. Y eso quiere decir más violencia”, dijo el analista de seguridad Alberto Islas.
“Morelos era un estado donde el señor Beltrán Leyva tenía protección institucional y se tenía que meter alguien totalmente externo, que es la Marina, para poder romper su cerco de seguridad”, agregó.
Beltrán Leyva, que logró eludir una redada para capturarlo en mayo del año pasado, contaba con la protección de policías corruptos en la capital mexicana y en estados aledaños, y se movía con libertad entre mansiones y departamentos de lujo, de acuerdo con especialistas.
Beltrán Leyva fue acusado en agosto en Estados Unidos junto a Guzmán de introducir unas 200 toneladas métricas de cocaína y grandes cantidades de heroína en las últimas dos décadas. Y también de contrabandear unos 5,800 millones de dólares en efectivo.
LA VIDA DE “EL BARBAS”
Durante casi toda su vida adulta, Arturo Beltrán Leyva era conocido como “El Barbas”. Pero a partir de 2008, el narcotraficante muerto durante un tiroteo con la Marina de México, se hizo llamar “El Jefe de Jefes”. Tras el nuevo sobrenombre hay varias historias que explican en parte la guerra por el control de drogas en este país, y que ha dejado hasta el momento más de 14.000 personas muertas.
Beltrán Leyva, de 51 años, era aliado del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo, según la revista Forbes. La alianza se rompió en enero de 2008, cuando Beltrán acusó a su socio de traicionarlo por entregar a su hermano Alfredo, conocido como “El Mochomo”.
Fue un paso decisivo, según la Procuraduría General de la República (PGR). Antes de la ruptura, la organización de Beltrán era una más en la estructura del Cartel, pero con la ruptura su poder creció aceleradamente hasta convertirse en uno de los hombres más buscados por autoridades de México y Estados Unidos.
El grupo estableció alianzas con el colombiano Cartel del Valle del Norte, que les abasteció de cocaína durante algún tiempo.
La PGR ofrecía por su captura una recompensa de US$2.1 millones, mientras que el Departamento del Tesoro intervino varias empresas y cuentas personales vinculadas con el narcotraficante. Las autoridades estadounidenses le acusan de introducir 200 toneladas de cocaína al país, que dejaron ganancias por US$5.000 millones. Arturo Beltrán era originario del municipio de Badiraguato, Sinaloa, donde también nació “El Chapo” Guzmán.
La historia de ambos personajes se une en varias etapas, según ha documentado la PGR. Por ejemplo, Beltrán fue quien introdujo a Guzmán en el tráfico de cocaína, y durante los 8 años que éste permaneció en la cárcel recibió dinero de su aliado para mantener la vida lujosa que llevaba en prisión.
El Chapo escapó de la cárcel en 2001, y a partir de ese momento asumió la jefatura del Cartel de Sinaloa, considerado por la DEA como la organización del narcotráfico más poderosa de México. Pero siete años después la organización se fracturó, según informó la PGR. Beltrán se alió entonces con la banda conocida como “Los Zetas”, formada por ex militares y enemigos de Guzmán Loera.
A partir de entonces inició una cruenta batalla por el control del tráfico de drogas. Algunos dicen que esta guerra es, sobre todo, un asunto personal.
La familia Beltrán Leyva, conformada por cinco hermanos de los que Arturo era el mayor, tiene al menos 30 años en el tráfico de drogas, y está vinculada a algunos de los personajes más conocidos del narcotráfico, según han documentado las autoridades mexicanas. Son tíos, por ejemplo, de Sandra Ávila Beltrán, la llamada “La Reina del Pacífico”.
Arturo Beltrán tenía un sofisticado sistema de inteligencia y una gran capacidad para corromper autoridades, según reconocen las autoridades.
En 2005, por ejemplo, la PGR le acusó de infiltrar el círculo de trabajo del ex presidente Vicente Fox, y tres años después fue desmantelada una red de colaboradores de Beltrán dentro de la fiscalía, la embajada de EE.UU. en México y el Ministerio de Seguridad Pública.
Estas acciones fueron conocidas como Operación Limpieza, y recientemente uno de los testigos protegidos, Édgar Bayardo, fue asesinado en una cafetería Starbucks. Como otros líderes del narcotráfico, “El Jefe de Jefes” tenía varios “narcocorridos” (canciones) en su honor.
El último fue escrito horas después del enfrentamiento donde falleció. Se llama La Muerte de Arturo Beltrán Leyva.





