TAREA PÚBLICA

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MARIO TIENE EL PODER

Por: Carlos Orozco Galeana

Conforme los tiempos avancen, se acumularán más  interesados en  participar en los sucesos que tienen como meta junio de  2015 y se tejerán  teorías sobre las posibilidades reales de cada personaje. Los más inteligentes  quieren llevarse la fiesta en paz desde hoy hasta aquella fecha, pero hay  quienes  apuestan a que las cosas se apresuren o se salgan de su cauce  porque suponen que así podrían  usar criterios que favorezcan sus expectativas; por ejemplo,  para los políticos fuera de la  órbita de control o de entendimiento con el ejecutivo local les sirve más un gobernador ausente o sin fuerza ( más o menos como el de Michoacán),   que no estorbe o haga imposibles  sus planes,  a uno que esté siempre al alba. Mario ha de decir: para uno que se desvela, otro que no duerme.

Por supuesto que hay  los que desean que Mario pierda paulatinamente poder,  que se desentienda de sus deberes por andar buscando  equilibrios políticos en las regiones,  que se clave en  los distintos temas de interés público,  que sea un gobernante extraviado y haga por último un mal trabajo sucesorio.

Pero Mario tiene el poder e información a la mano con tan solo pedirla y hasta ahora también el control político en su partido; con lo que ha vivido, debe ser ya políticamente  un  hueso duro de roer y mantener esa situación. Es que  algunos  traen ya su cucharreta en la mano para meterla en la olla de las turbulencias pensando en  que algo valioso podrían obtener en sus empeños si adelantan vísperas y juegan bien sus cartas.

Me queda claro que a muchos de los que andan en busca del poder no los mueve el interés por Colima sino el de sacar el mayor  provecho en su cruzada.  Desgraciadamente, por unos pierden muchos y los índices de confianza andan por los suelos sobre la supuesta benignidad de los buscadores de poder. Anteayer, un político destacado como Leoncio Morán hizo notar que en su partido los más encumbrados solo se interesan en tener más mando sin reparar en cuestiones ideológicas o de principios. Hace tiempo habló de vividores.

Mario no es más un improvisado,  trae la enseñanza de Silverio, un hombre con carácter de sobra que supo solventar sus decisiones ante sus opuestos. Tiene además el respaldo del PRI local,  experiencia ejecutiva y la madurez para ser un árbitro inteligente y entregar buenas cuentas al priísmo y a la sociedad en general haciendo un trabajo redituable para Colima mediante la conducción de un proceso sucesorio que culmine con un abanderado (a) de buenas credenciales para someterlo al veredicto popular.

Mario tendrá que dialogar y convencer a la nomenclatura priísta – y a EPN, principalmente –  de que tiene los argumentos para unir al Pri,  procesar exitosamente su relevo y ganar la gubernatura otra vez para su partido. Por su parte, quien sea el abanderado (a) al gobierno estatal, deberá tener la capacidad, la decisión y la sensibilidad para filtrar que  reúne   en su persona experiencia, madurez,  visión estratégica, conocimientos y capacidades, una buena hoja de servicios, lealtad incuestionada a su partido, un expediente limpio, visión  y proyectos de desarrollo viables y garantizar que no es un candidato ( a)  populista al estilo del “peje” o de Nicolás Maduro.

Si  se une en la decisión, el PRI volverá a ganar pues no tendrá  oposición al frente, pero todo dependerá de si los actores principales  ven por Colima o se confunden en sus propios intereses personales. Mario tiene el poder, debe tener la cabeza fría y el corazón caliente para que su partido escoja al mejor candidato (a) que, ahora, por lo pronto,  ni ha de sudar ni acongojarse por lo que está sucediendo.

El gobernador ha de obrar con la astucia del gavilán, mantener una ética de trabajo en lo  resta de su mandato y entregar  buenas cuentas,  con lo cual favorecerá el proyecto político que lo sustituya. Pero  habrá de abstenerse de ver moros con tranchete en el episodio que se avecina y no permitir que le amarren navajas contra sus opuestos. Habría costos altos por el desorden interno. Mario tiene  el poder y ha de usarlo sensatamente.