*Las facultades de Pedagogía y Ciencias de la Educación colaboraron en el encuentro virtual, donde especialistas de México, Argentina, Brasil y Chile analizaron cómo transformar la formación docente y eliminar barreras para el aprendizaje.
CN COLIMANOTICIAS
Colima.- La Universidad de Colima, a través de sus facultades de Pedagogía y de Ciencias de la Educación, participó como anfitriona del VII Simposio Latinoamericano y Caribeño de Investigación de la Educación Inclusiva, realizado de manera virtual del 7 al 9 de octubre. Durante el encuentro, especialistas de distintos países analizaron cómo mejorar la formación docente y transformar las condiciones de acceso, aprendizaje y permanencia del estudiantado.
El encuentro reunió a más de veinte instituciones de educación superior, centros de investigación y organizaciones de la región. A través de conferencias, paneles y entrevistas, las y los especialistas examinaron las barreras que enfrentan las comunidades educativas y la necesidad de que la inclusión se traduzca en prácticas cotidianas de enseñanza, convivencia y participación.
Por la UdeC, Maritza Soto Barajas, académica de la Facultad de Pedagogía, participó en la conducción del evento y, junto con Briseida Noemí Ramos Ramírez, de Ciencias de la Educación, colaboró en la realización del panel “La vinculación entre la formación docente y las prácticas inclusivas”.
Este espacio contó con las intervenciones de Frida Díaz Barriga Arceo, de la Universidad Nacional Autónoma de México; Ismael García Cedillo, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, y la psicóloga argentina Susana Grosso, integrante de la Sociedad Interamericana de Psicología. La moderación y los comentarios estuvieron a cargo de Norma Guadalupe Márquez Cabellos, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UdeC.
Al plantear las preguntas del panel, Márquez Cabellos señaló una preocupación compartida por muchas personas: A pesar de que la inclusión ha ganado presencia en los discursos y las políticas educativas, su incorporación no necesariamente se refleja en la forma de enseñar. La discusión se orientó, por ello, a identificar qué debe cambiar en la preparación inicial y continua del profesorado.
Frida Díaz Barriga propuso fortalecer una formación vinculada con situaciones reales, en la que las y los docentes aprendan mediante la práctica, la reflexión y la colaboración. Destacó la importancia de contar con acompañamiento, comunidades de aprendizaje y herramientas para ofrecer distintas maneras de acceder a los contenidos, participar y expresar lo aprendido.
Entre estas herramientas mencionó el diseño universal para el aprendizaje, la lectura fácil y las tecnologías de apoyo. También advirtió que las transformaciones requieren infraestructura accesible y condiciones institucionales que permitan concretarlas: “El cambio es estructural, es sistémico y pasa por muchos temas”.
Ismael García Cedillo sostuvo que uno de los principales desafíos consiste en que quienes se preparan para enseñar experimenten la inclusión durante su propia trayectoria. Cuestionó la escasa presencia de estudiantes con discapacidad y de otras poblaciones históricamente excluidas en los espacios de formación docente.
Desde su perspectiva, esa convivencia es fundamental para construir una comprensión más amplia de la diversidad y un respeto efectivo hacia todas las personas. Asimismo, planteó la necesidad de revisar las políticas de acceso y fortalecer la preparación del profesorado para responder a las diferencias presentes en las aulas.
Susana Grosso aportó una dimensión personal y profesional al debate. Desde su experiencia como psicóloga con discapacidad visual, recordó que la accesibilidad también debe considerar a docentes, especialistas y otras personas que intervienen en los procesos educativos.
La especialista llamó a reconocer los saberes de quienes viven situaciones de exclusión y a construir las respuestas con su participación. También señaló la distancia que puede existir entre lo aprendido sobre derechos en una institución y las barreras que las personas encuentran al trasladarse, trabajar o participar en la vida cotidiana.
Al recuperar las aportaciones del panel, Norma Guadalupe Márquez Cabellos propuso escuchar tanto al profesorado como al estudiantado, especialmente durante las prácticas profesionales y el servicio social. Consideró necesario revisar planes y programas, identificar necesidades de infraestructura y promover la autoevaluación docente para reconocer qué prácticas favorecen o dificultan la inclusión.
En otras sesiones, especialistas de Argentina profundizaron en el capacitismo, entendido como una forma de discriminación que privilegia determinadas capacidades físicas, sensoriales o cognitivas. Mauricio Mareño Sempertegui, de la Universidad Nacional de Córdoba, cuestionó que la organización universitaria se construya alrededor de un supuesto “estudiante promedio”, con una sola manera de aprender y avanzar en su carrera.
Explicó que esa idea puede reflejarse en reglamentos, programas y formas de evaluación que desconocen la diversidad de las trayectorias. Su intervención invitó a revisar las condiciones de enseñanza y los apoyos disponibles para favorecer el acceso, la permanencia y el egreso.
Desde Brasil, Ana Beatriz Machado de Freitas y Antonio Francisco Jacaúna Neto, del Instituto Federal de Goiás, abordaron los desafíos pedagógicos y políticos de la inclusión. En sus intervenciones en portugués, destacaron la importancia de articular el trabajo del profesorado de aula con el de especialistas en educación especial.
Machado de Freitas explicó la propuesta de enseñanza colaborativa: ambos profesionales -docentes y especialistas- comparten la planeación, la enseñanza y la evaluación, con responsabilidad sobre todo el grupo. Jacaúna Neto subrayó que la inclusión necesita continuidad en las políticas, formación permanente y participación del personal docente, técnico y directivo.
Por su parte, especialistas de la Universidad Autónoma de Chile ampliaron el debate hacia la diversidad cultural. Rosa Zapata Pérez presentó resultados preliminares de una investigación en la Araucanía y advirtió que valorar la diversidad no garantiza contar con herramientas para enseñar en contextos interculturales. Propuso experiencias formativas sistemáticas, acompañadas de reflexión y contacto con las comunidades.
Pilar Valenzuela Rettig examinó cómo la literatura escolar puede reproducir estereotipos o ampliar el reconocimiento de distintas identidades. José Velásquez Arce, desde sus investigaciones sobre prácticas musicales mapuche, planteó que las comunidades indígenas también deben participar en la definición de los conocimientos que se enseñan y en las formas de abordarlos.
Las discusiones coincidieron en la necesidad de reconocer que la discapacidad, el género, el origen social, la pertenencia cultural y el territorio pueden combinarse y producir distintas formas de exclusión. Para las instituciones formadoras de docentes, el desafío planteado fue incorporar esa comprensión en sus planes de estudio, sus decisiones y la experiencia cotidiana de sus comunidades.
Las jornadas se transmitieron por el canal de YouTube de la Facultad de Pedagogía de la UdeC, con el apoyo técnico del ingeniero Alfredo Rodríguez Moreno.







