AMANECER POLÍTICO
Por: Felipe Díaz Cortez
En el campo del comercio internacional hay algo que se llama: La ventaja comparativa y no es otra cosa que comprar del exterior los productos que nos cuenta más caro producirlos que comprarlos. En complemento vender al exterior aquellos productos en los que somos más eficientes o competitivos.
Hasta aquí todo suena perfecto, pero cuando al hacerlo se daña parte de nuestro sistema productivo es cuando empiezan los problemas.
Ejemplo: a nosotros producir un kilo de limón nos cuesta 5 pesos y a los Estados Unidos 10 pesos. Entonces vamos a venderles limón a los güeros.
Al revés, tendríamos que comprarles nosotros el limón, pero al hacerlo correríamos el riego de desaparecer nuestras plantaciones de limón y generar desempleo en el campo.
Algo así como lo que estaban haciendo los neoliberales, darle en la torre al sector productivo mexicano, en beneficio de los extranjeros.
Veo muy bien que nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum, quiera recuperar industrias como la textil, a efecto de generar empleo y sustituir importaciones.
Un gran paso fue darles poder adquisitivo a las bases, lo que ha generado fortalecimiento del mercado interno y estabilizar la inflación, aumentar el consumo interno, generar empleos y llevar bienestar a la mayor parte de la población. Algo inaceptable desde la perspectiva de los adversarios.
Ahora lo que sigue es sustituir las importaciones, principalmente aquellas para las que somos buenos.
El humanismo mexicano les a dado un golpe muy fuerte a muchas creencias que los neoliberales nos metieron hasta el tuétano y que hoy vemos que eran puras patrañas para vender al país y llenarse los bolsillos de dinero, a costa del hambre y la ignorancia de todo un pueblo.
No me refiero a que no se compren bienes del exterior, sí se puede hacer, pero sin afectar nuestro sistema productivo.
En México estamos obligados a la autosuficiencia en productos del campo, nuestra gente es muy buena en este tipo de actividades, pero hay algo que frena su desarrollo y crecimiento, son los mentados coyotes, que se quedan con las ganancias de los verdaderos productores del campo.
Otro elemento negativo tiene que ver con la comercialización, ya que el productor del campo cosecha sus productos, pero al final termina por venderlos al coyote y a veces precios por debajo de los costos de producción. Algunos productores me han dicho: “gracias a Dios que hoy saqué, al menos, lo que le metí”. Doloroso, pero verdad.
Al momento de decidir los que se va a comprar del exterior y lo que se va a vender, deben tomarse en cuenta los efectos negativos que se pudieran generar al sector productivo interno.
No sé si recuerden, pero el hermano incómodo de Salinas de Gortari, comenzó a darle al traste el sector primario, con importaciones de todo tipo en detrimento del sector productivo interno.
Esto no debe volver a pasar, de ahí el interés de nuestra presidenta de reforzar los sectores productivos del país, principalmente el agropecuario y el industrial.
ESPANTA SUEÑOS
Hace algunos años, un bien amigo me dijo: cuando quieras hacer algo, no los consultes con nadie, simplemente hazlo, si fallas es problema tuyo y si lo logras será un éxito tuyo; pero si no lo quieres hacer, se lo puedes consultar a tu esposa o a tus padres y ellos se encargan de darle en la madre a tu proyecto.
Pareciera chiste, pero es una gran verdad, es la gente más cercana a ti la que se empeña en que no hagas nada. Hacen hasta lo imposible para demostrarte tu incapacidad para impulsar cualquier cosa o proyecto.
Tengo conocidos que pudieron ser grandes deportistas, pero sus familiares se encargaron de hacerlos desistir. Otros abandonaron carreras profesionales porque sus allegados le dijeron que no la haría.
Y así hay muchos ejemplos de proyectos frustrados por una mala opinión de gente que les decía amarlos. Apoco no han oído la frase: “Te lo digo porque te quiero”.
Así amiga o amigo, cuando quieras hacer algo no lo consultes con nadie.
¿Apoco no sería hermoso oír de los tuyos, cuando les plantees una idea: “Adelante en qué te puedo ayudar o apoyar? Pero no, es todo lo contrario, aunque no niego que haya quien sí lo haga, pero son garbanzos de libra.
AL MARGEN
Ayer me hicieron la pregunta siguiente: ¿Cuántas y cuántos de los profesores que no quieren la reforma, estarán conscientes de lo que hacen? No tengo la respuesta.
*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.

