Por Manuel Godina Velasco
La mayoría de los integrantes del Círculo de Analistas Políticos, sostuvimos el día de hoy miércoles 26 de febrero, interesante diálogo con el General Vicente V. Guzmán Lucero Comisionado de Seguridad para el municipio de Colima, funcionario designado por Riult Rivera, para atender la difícil y complicada tarea de la inseguridad, la vialidad y la Justicia Cívica, coadyuvando con la marcada violencia por homicidios dolosos, cuyo combate y competencia le corresponde al gobierno federal y estatal.
Independiente de la formación y la disciplina castrense que mantuvo por 45 años al servicio de la Secretaría de la Defensa Nacional, ocupando diversos cargos operativos y de dirección en por lo menos 10 estados de la República, entre ellos Colima, donde estuvo tres años como comandante del 29 Batallón, en la época del gobierno de Mario Anguiano, el encuentro con el funcionario nos resultó del todo agradable, porque más que la rispidez o la sequedad del trato que es común con militares de alto rango, descubrimos a un hombre sencillo, de trato cordial y amistoso, yo dijera que hasta campechano. Nos confió que al alcalde Riult Rivera, le dijo al invitarlo, “yo no vengo a calentar una silla, sino que vengo a trabajar por Colima”.
En su larga exposición para darnos a conocer sus tareas y compromisos al frente de la seguridad de la ciudad capital, nos dio a conocer que encontró a un cuerpo policíaco mal pagado y con factor de corrupción por sus bajos salarios y un tanto desordenado, por lo que dispuso que los elementos bajo su mando, en sus días y horarios de trabajo, se presenten de manera limpia y pulcra, debidamente uniformados, con su identificación grabada en la camisa y hasta con los zapatos boleados, revisión que él personalmente realiza todos los días a las 6 de la mañana durante el cambio de guardia. También les recomienda el trato amable y educado con las personas con las que tratan.
De 83 cámaras personales de grabación que deben portar y utilizar en toda detención por faltas viales, al reglamento o delitos del fuero común, no funcionaban 75; hoy funcionan todas.
Estas exigencias serán posibles gracias al aumento del 37% en sus percepciones, más un bono de 2 mil pesos mensuales, que autorizó el cabildo capitalino. Nos informó que al llegar sólo funcionaban correctamente 3 patrullas, de las que hoy cuenta con 12 en buenas condiciones, aunque dice que para cumplir con el rango que se requiere, hacen falta 28 más.
El comentario generalizado de los analistas presentes giró en torno de la falta de aplicación al reglamento de las 24 mil motocicletas que se ubican en el municipio, la inmensa mayoría en la ciudad capital, a lo que habría que sumar otros 19 mil del municipio de Villa de Álvarez, que muchos transitan por nuestra ciudad. Coincidimos en que la Subsecretaría de Movilidad debe regular el molesto escape de las motos, para acabar con ese infernal ruido que muchas producen. Sobre este tema ya toma cartas en el asunto para poner en orden a grupos de motociclistas que hacen alarde del poderío de sus máquinas en altas horas de la noche, para molestia de los residentes por donde circulan.
Pusimos énfasis en infraccionar a las personas que toman en la vía pública, en violación al reglamento vigente; caso concreto las borracheras públicas que ocurren durante las molestas cabalgatas, que aunque sea tradición deben respetar la ley y los ordenamientos del buen gobierno. También solicitamos persuadir a los vecinos que acostumbran poner aparatos con música a todo volumen, que molestan sobremanera a los ciudadanos que tienen derecho a un descanso placentero en sus hogares a los que afectan. Al igual que infraccionar severamente a los conductores de vehículos que acostumbran circular con música a todo volumen que se escucha a varias cuadras a la redonda.
Sería muy largo enumerar todos los temas que se abordaron, solo menciono que habrá un reporte de patrullas y sus ocupantes que vigilaran en sus recorridos, comercios y negocios de todo tipo, recabando la firma del encargado de los mismo para comprobar que se cumple con la vigilancia.
Criticamos los rondines que Ejército y Marina realizan diario en el día, sin resultados, cuando se requiere se hagan en la noche, que es cuando mayor índice de homicidios e inseguridad se presentan, omisión que le toca cumplir a la policía municipal.
En fin muchos otros temas, pero el encuentro nos dejó un grato sabor de boca y la posibilidad de que la experiencia y capacidad del Gral. Guzmán pueda contribuir a devolver algo de la tranquilidad que hace años tenia Colima.

