Sociedad de la información
Por: Alfonso Polanco Terríquez.
Desde la semana pasada se han dado una serie de modificaciones a nuestra Carta Magna que se debieron haber valorado y reflexionado en cuanto presencia, uso de militares. Hoy después de lo que sucedió el martes 13 de septiembre del presente año, donde incluso muchos del partido del PRI se sumaron a la propuesta morenistas de mantener al ejército en las calles hasta el 2028 y otorgar modificaciones de su presencia, irónicamente diputados morenistas o de Movimiento Ciudadano mostraron más cordura que los del PRD o del PRI que sus estructuras unos avalan y otros rechazaban.
El tema de lo aprobado radica realmente en algunos incisos que ponen a temblar a más de un elemento castrense, marino, policía federal, guardia nacional o elemento de la corporaciones militares áreas del país con lealtad e institucionalidad donde se otorga a la Secretaría de la Defensa Nacional más tareas,incluso en la mayor parte de ellas no tienen su razón de ser para ellos, pero sobre todo, tareas en las que ningún elemento del Ejército Nacional ha sido preparados para realizarlas pese a tener más de cuatro décadas combatiendo al crimen organizado.
En principio a todos nos queda claro las diferencias entre un soldado y un policía. Un soldado no está educado para investigar, sino para reaccionar, eso sucede en todo el orbe. Quizás dirán también los policías. Aquí diferimos estoy convencido que sí están preparados para llevar esa tarea, el cuestionamiento es por qué no lo hacen. Reconocemos que las corporaciones policiacas a nivel nacional están desprestigiadas en su mayor parte por sus mandos en la lucha contra el crimen organizado, pero de igual forma aunque resulté ofensivo lo está el Ejército Mexicano y algunas otras instituciones como la antigua Policía Federal.
Está comprobado que varios soldados, mandos y de igual forma en las corporaciones policiacas han sido corrompidos por el crimen organizado y la delincuencia pero eso no implica que sean todos, ni tampoco en su mayoría, estamos convencidos que en todas hay personas honestas, honradas, que hacen su trabajo de la mejor forma que pueden y hasta donde les permiten quienes realmente controlan a las policías y soldados. En el Congreso de la Unión el PRI y MORENA acaban de aprobar más tareas a la Secretaría de la Defensa Nacional que van por encima de otras corporaciones que han sido más eficaces en la lucha contra el crimen organizado.
Toman esta decisión en el peor momento para el Ejército Nacional, días después en que los morenistas están exhibiendo a soldados y mandos de haber participado en la matanza de los 43 normalistas de Ayotzinapan, Guerrero, en el momento en que dejan exonerado al encargado de la Policía Federal de ese momento en esa entidad, y sobre todo, dejan en libertad a unos de los más señalados como operador, al ex alcalde de Iguala quien ya salió libre en días pasados. En el momento en que pobladores y estudiantes de este lugar fueron y atacaron la zona militar apostada en el lugar y no pasó nada.
Pero vamos más a fondo solamente para que los ciudadanos vean la preocupación de los elementos de estas corporaciones que son leales e institucionales por qué están preocupados. Se acaba de decretar en unos de esos incisos que los diputados no leen o no miran que cerca de 22 mil elementos de la Policía Federal son dados de baja. Más de uno de estos elementos ya estaban apoyando en la Guardia Nacional y guste o no, están preparados para investigar, como afirmamos no todos son corruptos. Lo grave es que estos 22 mil elementos quedan sin trabajo y más de uno como dicen los críticos nacionales puede ser empleado por el crimen organizado.
Segundo, la Marina, pese a contar con menos efectivos que el Ejército Nacional ha dado mejor respuesta contra el crimen organizado, incluso lo anterior ha sido reconocido internacionalmente por algunas agrupaciones pero sobre todo por la sociedad civil mexicana que da fe de lo anterior. El pueblo mexicano se siente más protegido con un marino que con un soldado pero en lo decretado por nuestros legisladores federales quitan de un plumazo a 15 mil elementos marinos que pasan al Ejército Nacional.
Pero no todo queda ahí, entre otras situaciones que fueron decretadas en el Congreso de la Unión es que el Ejército Nacional absorbe tareas propias asignadas a las Fuerzas Área Mexicana incluso también quitan elementos que están asignadas a esta institución y que a partir de lo aprobado pasan a formar parte de la Secretaría de la Defensa Nacional. Estas son algunas de las cuestiones aprobadas por nuestros congresistas, el cuestionamiento en realidad nuestro legisladores federales supieron: ¿Qué fue lo aprobado?
La discusión debe ir más allá de si los militares deben o no estar en la calle. Si la población mira a los soldados mejor que a los policías. En realidad el punto de reflexión es qué hacer cuando la realidad supera a la ficción, a lo realizado y supuestamente a la estrategia gubernamental para combatir al crimen organizado: ¿Seguir con una estrategia que en los hechos durante décadas no ha sido modificada y que muestra un Estado fallido? Los mexicanos no merecemos legisladores que no lean y no sepan realmente cuál es su papel como congresistas, tampoco el hablar y decir a todo no o sí, deben argumentarse una u otro posicionamiento.
Para despedirme. Hasta el día de hoy la presencia del Ejército Nacional en las calles no ha implicado un cambio en la lucha contra el crimen organizado, pero sí, hasta la actualidad el índice de violencia se aumentando significativamente, así como las acusaciones contra los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional de violar en más de un ciudadanos los Derechos humanos. Nos vemos en otra entrega.

