TAREA PÚBLICA
Por: Carlos Orozco Galeana.
La nota viene de Manzanillo, firmada por Jesús Lozoya. Diario El Noticiero del 17 de agosto, difunde que es creciente el consumo de alcohol por parte de mujeres, hábito que se extiende en todo el Estado a tal grado que la brecha entre ambos géneros, en cuanto a este comportamiento, se ha reducido al mínimo, dijo la directora del Centro de Integración Juvenil en ese municipio, Miriam Urzúa.
Esa competencia entre hombres y mujeres, se manifiesta también en el consumo de otras sustancias como mariguana, metanfetaminas y cigarrillos, lo cual es indicativo que la sociedad no ha logrado organizarse para reducir o evitar ese fenómeno ni el gobierno ha hecho lo necesario para salvar del infierno de las drogas a jóvenes, mujeres y niños legislando lo necesario y castigar a infractores de eventuales normas nuevas. En los hogares también sucede que padres de familia, al no tener cuidado sobre la vida de sus hijos, no han podido detectar a tiempo conductas disociativas y cuando lo han logrado ya es demasiado tarde.
En efecto, el alcohol es la droga más consumida por las mujeres, quienes superan en un 12 por ciento la ingesta de bebidas alcohólicas realizada por los hombres, según se desprende del ‘Informe 2018 del Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil de las personas con problemas de adicción en tratamiento.
En los últimos cinco años, el alcoholismo en los menores de edad también se duplicó, en especial entre las mujeres. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Adicciones (Conadic) cuatro de cada 10 niños entre 12 y 17 años han consumido alcohol y uno de cada 10 consumió alcohol en exceso en el último mes”, dijo el comisionado nacional contra las adicciones, Gady Zabicky Sirot.
La información de Conadic indica que el incremento del alcoholismo afectó más a las mujeres, al alcanzar un aumento de 200 por ciento, lo cual ya se ve como “un problema grave de salud pues también se detectó que el consumo se da en periodos cortos de tiempo, principalmente en fines de semana”.
El aumento del alcoholismo entre mujeres también se manifestó en la atención. Según el Sistema de Información de Consejeros Estatales Contra las Adicciones (SICECA) las mujeres acuden en mayor proporción que los hombres a solicitar tratamiento por consumo de alcohol (47.1 por ciento contra un 30.5 de las personas atendidas).
El consumo puede ser tan alto que, incluso, un mexicano promedio consume en dos horas lo que un europeo consume en toda la semana, advirtió la institución, sobre todo en estos tiempos donde por todo el territorio nacional la gente puede encontrar establecimientos de venta de alcohol y por las noches antros funcionando a altas horas de la madrugada gracias a la poca vigilancia que se ejerce por las presidencias municipales y por la expedición de permisos de venta al por mayor en lugares cercanos a escuelas o templos.
Lo cierto es que el alcoholismo afecta cada vez más a las mujeres y es un mal que debe ser atendido desde la infancia y por ello ha de trabajarse en una legislación que garantice la atención de las personas que padecen este mal y en el que se eduque de los riesgos a los niños y niñas desde la primera infancia.
¿Cómo es que se llegó a esa situación deprimente? ¿ Qué pasó en los hogares, qué disfunciones familiares se hicieron presente? ¿ Faltó amor paterno y materno hacia los hijos, capacidad de comunicación, hacerles ver que ellos y sus proyectos de vida eran lo más importante? ¿ Se fue omiso en cuanto a advertirles de los riesgos de las malas compañías, de los riesgos que hay al andar a altas horas de la noche departiendo con amigos y acaso con desconocidos en los antros u otros lugares alejados de los centros urbanos ?
Los gobiernos deben multiplicar sus programas de prevención, pero fundamentalmente impulsar un cambio en las legislaciones que permiten la multiplicación de lugares donde se vende alcohol, cigarrillos y otras sustancias químicas, actividades sobre las cuales no hay control alguno en la mayoría de lugares.
Las alcaldías son, como entidad pública más cercana a la gente, las que tienen una gran responsabilidad de cuidar la salud y el bienestar de sus gobernados. Tienen que impulsar, por ejemplo, la educación de adultos en los municipios, invertirle a este rubro y evitar hasta donde sea posible el crecimiento de su gasto corriente en sueldos a funcionarios y regidores que de por sí ganan millonadas en los tres años. Igualmente, los gobiernos estatales deben hacer énfasis en la prevención y hacer lo que esté de su parte para que se disminuyan los lugares de venta de frituras a base de químicos estimulantes que crean dependencia en menores y adultos.
En cuanto a ese alto consumo de alcohol en mujeres y menores de edad, la labor de contención debe comenzar en la familia, dialogarse ahí sobre lo que puede ocurrir si esa inclinación conduce a una adicción, educarse en la salud. Todo gobierno, en general, ha de ver por el cuidado de todo ser humano para que expliquen su razón de ser en los hechos, pero poco podrá hacer si los paterfamilias son omisos en hacer la parte que les toca. El asunto es responsabilidad compartida.

