El turista fue arrastrado por las olas y de no ser por unos niños que ayudan a sus papás con la venta de comida en la zona, tal vez hubiera muerto.
Otro turista michoacano, se lanzó en una batalla contra las olas, a la cual se sumaron lancheros y sombrilleros y lograron sacar al sujeto hasta la playa aunque ya no presentaba signos vitales.
De manera que comenzó la reanimación cardiopulmonar, de pronto el inmóvil sujeto comenzó a vomitar y a tomar aire.
En una unidad particular, el sujeto que por su estado no logró dar sus generales, fue llevado a recibir atención médica, aunque poco a poco se fue restableciendo.
