RELEVO GENERACIONAL EN EL CAMPO

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TAREA PÚBLICA

Por: Carlos Orozco Galeana

En una de sus últimas visitas a Colima, Mely Romero, subsecretaria de Sagarpa, abordó un tema que debiera mantener muy ocupados a los que en las dependencias oficiales diseñan y aplican políticas de fondo para modificar la situación del campo mexicano, aumentar la productividad y recuperar el interés de sus hombres y mujeres de dedicarse a él no obstante que a veces pareciese   poco redituable económicamente en algunos cultivos.

Mely Romero dijo a El Noticiero que existe un gran problema porque no se vislumbra un relevo generacional, y la pregunta que se hizo es quién producirá los alimentos requeridos los siguientes años. Según ella, el campo si es rentable, es negocio y las familias pueden sostenerse, pero la realidad nos muestra una migración constante del campo a las ciudades. Se calcula que en 2018 un millón de trabajadores dejará sus hogares para trasladarse a centros urbanos en busca de oportunidades más valiosas para ellos y las familias que han formado o formarán.

En efecto, en sólo seis años –de 2009 a 2015– la población rural del país se redujo en cerca de cinco millones de personas y, en la actualidad, más de 26 millones de campesinos (98 por ciento del total) están impedidos de adquirir la canasta básica. David Lozano, quien es economista e investigador del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM), expuso ese panorama y advirtió que la dramática reducción de gente que labora el campo en la nación se debe, entre algunos factores, a la falta de oportunidades, a la migración hacia la frontera norte en busca de mejores ingresos, a malos precios de garantía para sus productos y lo más grave: la presencia del crimen organizado, que los ha obligado a rentarles sus tierras. Ni que decir del ánimo que priva en productores que observan cómo sus productos valen o se los compran muy baratos y son expendidos a precios altos en las tiendas departamentales.

Un antecedente valioso: el recorte presupuestal al campo de 2017, que fue de 27 por ciento– puso más al país contra la pared y lo mandó a una dependencia alimentaria y tecnológica total. En 10 o 15 años, la crisis alimentaria será mundial, alertó el especialista.

Por ello, el gobierno ha de aplicar las fórmulas, los programas adecuados para fomentar el arraigo campesino, que los hombres y mujeres encuentren en él un aliciente para desarrollar sus capacidades emprendedoras, principalmente si se encuentran en tierras áridas o desérticas. “ Incrementar la productividad de manera competitiva de las Unidades económicas rurales dedicadas a la producción de café mediante el apoyo de infraestructura, equipamiento e insumos para construcción de semilleros y viveros y adquisición de planta de café genética y mejorada, aplicación de insumos y acompañamiento técnico, es otro más de los objetivos del Programa Arráigate”, según informó la dependencia Sagarpa.

Apoyar a grupos de productores(as) agropecuarios de las regiones con poca disponibilidad de agua y procesos de erosión del suelo para aprovechar los recursos naturales asociados con sus actividades productivas y contribuir así a la seguridad alimentaria, fomentando la producción de alimentos y la generación de ingresos, desarrollando capacidades humanas y sociales de manera sostenible, es otro de los retos grandes por delante.

Estamos ante una llamada última. Frente a la globalización, que ha puesto en juego los talentos y creado oportunidades para la humanidad, hay un rezago mexicano en el campo por falta de tecnología, por la pobreza ancestral de nuestros campesinos, porque las políticas hacia el campo han sido perturbadas por las ambiciones de algunos sectores acostumbrados siempre a ganar, por los capitalistas y un sinfín de empresas que han sido subsidiadas por el esfuerzo de los mexicanos. Es hora de terminar con ello. El afán constante de la subsecretaria de Sagarpa, Mely Romero, generoso por cierto porque ha andado como hormiguita para allá y para acá, reflejará en los análisis de resultados de la Sagarpa, que se ha avanzado en el fortalecimiento campesino pero que faltan más recursos para invertir en este sector.