“Yo lo que diría es que denunciaran sin temor a represalias este tipo de hechos, creo que estamos en un tiempo en el cual no puede ser uno tolerante ante esas cuestiones, el sistema judicial debe velar por los intereses de las mujeres”, acotó el abogado.
Explicó que “hay mucho abuso por el simple hecho de ser mujeres, abuso porque ellas de alguna manera se ven en la necesidad de ir al campo y pues los capataces y mayordomos abusan de esa necesidad, ya que ellas van a trabajar para el sustento de su familia”.
Priego Huerta insistió que el primer impedimento para que se haga justicia es de la propia víctima, al no denunciar por el temor de perder su ingreso o verse señalada.
Sobre la parte de la procuración de justicia y los sistemas judiciales, estimó que “creo que ha quedado corta en ese sentido, prácticamente se ha abocado a procedimientos fácil o de extrema urgencia, porque ese tipo de situaciones son dilatorias, no les dan la debida celeridad, la expedición inmediata de ese proceso y por tanto las mujeres se desesperan, acuden a otras instancias y no logran sus objetivos de que se les haga justicia pronta y expedita”.
Apuntó en la necesidad de revisar el sistema judicial y de impartición de justicia para hacerle reformas, pues se seguirá corriendo los riesgos de fallar al momento de aplicarla, y puso como ejemplo, lo sucedido con las mujeres indígenas que fueron acusadas de haber secuestrado a agentes judiciales, cuando no hubo elementos que los comprobara.





