En este predio, donde no se cultiva nada y está parcialmente sin desmontar, se localizaron tres instalaciones separadas totalmente equipadas para la fabricación de droga sintética, además de un campamento con casas de campaña, material que se aseguró por elementos del Ejército mexicano luego de la visita de la agente del ministerio público federal.
Aunque no hubo ninguna detención, en el lugar todavía prevalecía un fuerte olor a pegamento y otros químicos, ropa de trabajo y varios pares de zapatos, además de cinco tinas de 200 litros con polvo blanco y dos cubetas con líquido café.
Los soldados contabilizaron en el lugar 10 tambos, de 200 litros cada uno, con un líquido procesado; 21 sacos de 25 kilogramos cada uno de sosa caústica en escamas, marca Kisekan; y un saco de 25 kilos de ácido tartárico.
Además de lo anterior escondido en la ladera de una cañada había instalaciones de gas para 25 ollas de peltre tipo “tamaleras”, cada una con su propia hornilla montadas sobre ladrillos, 17 cilindros de gas LP, tres tinacos para gua, 23 mascarillas de plástico, 30 tambos de plástico azul ya utilizados y desechados; una prensa hidráulica, 14 secadoras industriales y dos matraces de cristal grandes.
OTRO DECOMISO HISTÓRICO:
Este mismo día, en el rancho El Villareal, a bordo de la carretera Colima-Guadalajara, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, dentro de la zona conurbada de Guadalajara, se aseguraron 15 toneladas de metanfetaminas y un narcolaboratorio.
En atención a otra denuncia anónima sobre la presencia de personas armadas, los elementos del Ejército mexicano, adscritos a la XV Zona Militar, detectaron y desmantelaron este laboratorio industrial de drogas sintéticas.
Además de la droga incautada y precursores químicos diversos, se aseguraron dos toneladas de sosa caústica, cuatro mil 575 litros de cristal y 30 contenedores plásticos con droga lista para ser distribuida, todo valorado en el mercado negro en más de 58 mil millones de pesos.





