TAREA PÚBLICA

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EXCLUSIÓN (Discursos, ‘nomás’ discursos)

Por: Carlos Orozco Galeana

En abril del 2015, más de 15 organizaciones civiles que promueven los derechos de las personas con diferentes tipos de discapacidad en Colima, pidieron a los partidos políticos y organismos electorales informar sobre cómo garantizarían su derecho a votar y a tener información accesible para emitir un voto razonado durante los comicios de junio pasado.

En  una reunión con ese fin, se recordó   que la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad tiene como objetivo promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por las personas con discapacidad, incluido el derecho a la participación política en el artículo 29, que incluye el derecho a votar, postularse a cargos públicos y a participar en decisiones sobre asuntos públicos.

El ex diputado local y director general del DIF estatal, David Monroy Rodríguez, un militante priísta acreditado como el que más  pero al que se le regateó ( por no tener padrino poderoso, seguramente),  la participación en la conformación del gobierno, o quizás por su condición física un tanto  disminuida,  cuestionó  de qué forma se garantizaría  el derecho  a información accesible “para emitir  un voto razonado como materiales accesibles, adecuados, fáciles de entender y utilizar para sordos, ciegos, personas con discapacidad intelectual, que contuvieran información sobre el proceso electoral, la plataforma de los partidos políticos, candidatos y propuestas de campaña, para garantizar la libertad de tomar sus propias decisiones”.

En cuanto al derecho a participar en la dirección de los asuntos públicos, exigió también  que los partidos políticos  promovieran su postulación a diferentes cargos de elección popular pues de no abrirse  espacios de participación, la democracia no sería de inclusión social”, remató David Monroy, quien exigió garantías diversas y aclaró que las personas con discapacidad no son un producto de “úsese y tírese”, disponible en cada proceso electoral.

¿Qué ha ocurrido desde esa fecha hasta hoy? Nada favorable para este numeroso sector. Se sigue pensando en las altas esferas del poder, que la gente discapacitada no sirve para gran cosa y  que no puede  aportar nada bueno. El elitismo está más vigente que nunca, a todo lo que da. Los candidatos en campañas son los seres más simpáticos, se retratan con viejitos a los que hasta besuquean, con niños pobres y mal vestidos,  con campesinos marginados,  con personas con dificultades para valerse por sí mismas, con mujeres embarazadas, parecen pues la pura verdad,  pero hasta ahí, y ya que alcanzan el poder, son  inalcanzables para la mayoría, como las estrellas.

En fin, la lucha de este sector ha de proseguir aunque signifique molestia para algunos. Las personas con algún signo de incapacidad están en su derecho de hacerlo. La igualdad de derechos irá consolidándose a raíz de que la sociedad participe y tengamos representantes populares  rectos en su proceder y gobernantes sensibles, humanos y dispuestos a escuchar y a servir. Antes, no.