Por: Gustavo López Solórzano
Saber que no se sabe, eso es humildad. Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad. Lao Tse, filósofo y poeta chino.
Colima amaneció con “novedades nuevas” decía un parroquiano que gustaba de tomarse su alipús en una tiendita que se llamaba las Playas de Cuyutlán. Antes así se usaba, en algunas tienditas de esas que abundaban en las esquinas le vendían un “chinguere”, con su respectivo pedacito de queso seco acompañado con chile jalapeño y galletas saladas, claro está, antes de que la “modernidad” las redujera hasta casi hacerlas desaparecer. Ve a traerme cinco pesos de manteca con don Manuel, ordenaba mi madre, ¿llevo en qué? No, que te la de en papel, respondía mi madre. En una tiendita encontrabas de todo, naturalmente siempre había diferencia en los precios, de tal manera que la instrucción era primero visitar las que cotidianamente ofrecían un precio más accesible y dejar para el ultimo, en caso de no encontrar el producto buscado, las que ofrecían precio alterados o “abusivos”. El papel de estraza o de envoltura comúnmente más conocido, servía para todo, aunque también el periódico ya leído era utilizado para hacer cucuruchos en los cuales nos despachaban el frijol, el jabón en polvo, arroz, etc.
Cualquier chamaco podía comprar cigarros o alcohol sin mayor problema, claro que éramos mandados por nuestros padres o por algún vecino con la autorización respectiva. Ve a la farmacia con Gabrielito y me traes un decilitro de alcohol, (Gabriel Morales) me decía mi madre, le dices que es para tomar, eso aseguraba que fuera alcohol “del bueno”, porque el otro eran “puras cochinadas”. Recuerdo también a una señora cuyo nombre omitiré por respeto, pero que todos los vecinos sabían de sus artes químicas, le agregaba agua a la leche que vendía para que rindiera. Corrijo, era señorita y ay de aquel que dijera lo contrario, porque tenía un carácter de miedo. Fueron muchos y ahora bien recordados los personajes destacados de mi infancia, como don Laureano Cano, Lauro para los amigos, blanco, alto, ojo azul y carácter recio o Acacia, Casia para las amistades, mujer delgada en extremo, cabello crespo y mirada fría, que expresaba su sentir y su pensar sin limitantes.
En fin, ya escribiré algo más de mis ancestros, por ahora me regreso al tema que motivó inicialmente mi escrito de hoy. Ha concluido un ciclo para los colimenses, con incidencias menores afortunadamente y con un sobrado margen de votos, el triunfo fue para el Lic. José Ignacio Peralta Sánchez, quien al cierre del proceso electoral y con la satisfacción reflejada en su rostro, refrendó su compromiso con los colimenses en el sentido de cumplir sus compromisos en favor de la paz, la seguridad y el logro de una mejor calidad de vida, para bien de nuestro estado y quienes en el habitamos. Sin duda alguna, con la madurez y civilidad que tenemos los colimenses, cerramos una página para la historia. Ahora con amor y respeto para nuestras familias y nuestra tierra, seguiremos unidos en torno a un programa de trabajo que nos corresponsabiliza, Colima merece que todos nos unamos para bien, escribamos una nueva página.
ABUELITAS:
Me gusta ser insistente porque soy un convencido de la importancia que representa tener las bases escolares para nuestra vida diaria. La Secretaría de Educación Federal abrió su convocatoria para los interesados en cursar la prepa en línea, también la Secretaría de Educación en nuestro estado ofrece la prepa abierta tan solo pagando los exámenes solicitados. Compártalo por favor, mucha gente necesita seguirse formando escolarmente. Es cuánto.

